Tipos de estrés

por Yolanda Patarroyo
manejos de estrés 1

Cómo manejar y gestionar presiones

¿Qué es Estrés?

El estrés es uno de esos términos que cada persona está segura de saber de qué se trata, pero nadie define con exactitud. Se utiliza indistintamente cuando un individuo presenta síntomas de agresividad, depresión, ansiedad u otras manifestaciones comunes en el día de hoy. Por ello es importante definirlo, pues no se puede enfrentar o superar lo que no se conoce.

Gilbert Brenson, psicólogo social, especialista en el comportamiento humano y social define Estrés como: “la descomposición de la armonía sistémica (psicológica, fisiológica o social) ante una tensión intensa, prolongada o no tolerada”.

El estrés es un proceso individual y dinámico de interacción, entre los eventos del entorno y las respuestas emocionales, físicas e intelectuales que se puede convertir en un proceso colectivo, dependiendo de la cultura, el entorno y la situación.

Manifestaciones

El estrés está relacionado con el cambio, el estancamiento, una situación prolongada o una circunstancia  por llegar.

Es un problema que afecta al cuerpo, la mente y a las relaciones sociales y laborales. Se manifiesta en el individuo (sin importad su edad), en la familia y en la comunidad. Es tal la proporción de este “mal del siglo XXI”, que está considerado un problema mundial de proporciones gigantes, que le cuesta a los gobiernos, empresas, familias y comunidades, no solo dinero, sino que está afectando la calidad de vida de quienes lo padecen y de su entorno.

Los estímulos excesivos y sobrecogedores son normales y cotidianos en el estilo de vida moderna, especialmente en las ciudades. El principal peligro de este tipo de estímulos es que pasan desapercibidos hasta que se presenta un infarto u otra serie de síntomas físicos, como problemas digestivos, inflamación del colon, gastritis, cefaleas, migrañas, dolores lumbares, problemas de piel, caída de cabello, hipertensión, o disfunciones personales y sociales como depresión, agresividad, insomnio, irritabilidad, histeria, falta de control, disfunción sexual y social y otras manifestaciones físicas, mentales y sociales.

Consecuencias

La presencia prolongada y agobiante del estrés en el cuerpo, la mente o las relaciones trae consecuencias graves, que de no ser tratadas apropiada y oportunamente, podrían acarrear diversidad de dificultades, tales como: conflictos familiares, laborales, aislamiento, infartos y daños en la salud, disminución de la creatividad y concentración, deficiencia en la toma de decisiones y bajos resultados, convirtiéndose todo lo anterior en una nueva fuente de estrés y creándose un “circulo vicioso”.

Por esa razón tanto gobiernos, empresas y organizaciones están dirigiendo esfuerzos, tiempo y energía a ayudar a combatirlo y prevenirlo. Aquí se presentan sencillos procedimientos para combatir el estrés laboral, ya que se ha encontrado que un alto número de ejecutivos, líderes y personas que tienen a cargo personal, responsabilidades y proyectos, son quienes más lo sufren y ellos también se desempeñan como padres, esposos, familiares y miembros de la comunidad.

Manejo  del estrés

Así como hay infinidad de definiciones del estrés, de igual manera hay muchísimas soluciones tanto propias como recomendadas. Van desde tomar aguas aromáticas y relajantes, inciensos que calman el ambiente, colores y formas de decoración que crean un ámbito armonioso, técnicas de respiración, meditación, liberación emocional (eft), talleres de manejo del estrés y terapias personalizadas. Todas son válidas y útiles; cuál utilizar depende del grado de estrés que se sufra, del presupuesto con que se cuente, así como de creencias personales y religiosas.

Consejos para “des-estresarse”:

  • La flexibilidad: desházte de la rigidez por que ésta no te permitirá ver y manejar las situaciones de manera clara y esto te impedirá fluir y avanzar.
  • El fortalecimiento: físico, mental, espiritual y social son aspectos fundamentales para vivir las diferentes exigencias a las que se está expuesto día a día. Comer adecuadamente, hacer ejercicio, compartir tiempo con los seres queridos, tener momentos diarios de reflexión, quietud e interiorización, te llevará a cubrir vacíos y estarás mejor preparado para enfrentar la siguiente jornada. Conocer tus puntos débiles será de gran ayuda para poder superarlos.
  • El Optimismo: ten más expectativas positivas que negativas y catastróficas y céntrate en ellas. No es solo decir afirmaciones positivas, es esforzarse por mirar las situaciones desde una perspectiva más positiva.
  • La armonía: busca el equilibrio y la armonía en todas las dimensiones; esto fortalece al individuo y a los grupos y sistemas. Estrategias como la meditación, la oración, la gerencia de sí mismo, el desarrollo de un proyecto de vida, el deseo de disfrutar y aportar en esta vida, llevan a las personas a estos “estados de bienestar naturales” y de crecimiento, lo cual supone una “barrera” contra el estrés.
  • Realiza controles médicos periódicos: es una medida muy eficaz para saber tu estado de salud y para detectar alteraciones en el organismo.
  • Eliminar en lo posible los cigarrillos y el alcohol: que son sustancias que producen adicción y dependencia (generan ansiedad) y no aportan nada bueno a la salud. También es aconsejable la mesura en los demás aspectos de la vida.
  • De igual manera reduce el consumo de comidas grasas, sal, azúcar, picante, comidas procesadas, cafeína. Cuanto más saludable sea tu dieta, más ayudará a la mente a superar el estrés. El equilibrio físico es fundamental y todos los excesos son dañinos.

Así como el estrés genera “cortisol” (una hormona que producen las glándulas suprarrenales) ante situaciones de tensión y que al no ser liberadas “envenenan” el cuerpo y producen todas las manifestaciones de estrés, estas recomendaciones ayudan a que el cuerpo produzca “endorfinas” (un tipo de proteínas generadas en el cerebro) las cuales aplacan los dolores y el cansancio, dan sensación de placidez y bienestar y se las conoce como las “moléculas de la felicidad”.

Otras recomendaciones para la prevención y manejo del estrés

  • Aprende a manejar tu inteligencia emocional: necesitas dirigir asertivamente tus sentimientos, comunicaciones y relaciones interpersonales para que sean fuente de sensaciones positivas y no de angustia o ansiedad. Para lograr un manejo emocional que te permita alcanzar un mayor y mejor  conocimiento de tí mismo y que éste sea proactivo y no reactivo, hay literatura, talleres y grupos tanto en las ciudades como por Internet.
  • Ten un Proyecto de vida propio: el de cada individuo será particular y único, pero al crearlo hay que asegurarse de que cubra todas las áreas de desempeño y realización personal, brinde direccionamiento y sentido a la vida, ayude a organizar cronogramas, prioridades y sirva como brújula permanentemente.
  • Realiza Presupuestos financieros personales realistas y con proyección a futuro: ayuda a tener control sobre las finanzas personales, a determinar cuáles son las fuentes de ingresos, cuáles las llaves de egresos. Es útil también para realizar previsiones tanto para inversiones, como para pagos. Quien maneja adecuadamente su presupuesto financiero previene en buena medida una de las fuentes de estrés más generalizadas en el mundo: que los gastos personales están fuera de control.
  • Fomenta tu interdependencia: quítate cargas autoimpuestas, aprende a delegar y a decir que No, optimiza recursos, fomenta las relaciones interpersonales asertivas y permítete tener un panorama más amplio de la realidad.

Una última reflexión:

El estrés siempre estará presente en la vida del ser humano. De un adecuado manejo o no de los diferentes factores que lo ocasionan, dependerá la calidad de vida que se tenga.

Para entrar en un estado de equilibrio y armonía se sugiere elegir las situaciones que  produzcan endorfinas, las cuales a su vez generan bienestar, desarrollo y autorrealización, así como eliminar y disminuir en lo posible aquellas que generen cortisol permanente, con lo cual hay envenenamiento corporal, mental y social.

Quien tenga un mejor manejo de sus emociones, entorno y situación tiene más oportunidades de vivir una vida balanceada, plena y feliz.

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