Liderazgo Ético

por Sandra Monteverde

Cómo hacer Siempre lo correcto

No importa dónde vivas, sin dudas has sido testigo del fracaso estrepitoso de algunos líderes al descubrirse que han actuado sin la ética que conlleva su posición o cargo. Desde la corrupción política hasta las acciones de personajes que contaban con una reputación y que luego se vio que no era “oro todo lo que relucía”. Estas situaciones han llevado a la gente a plantearse que las cuestiones éticas son un tema fundamental para todas las organizaciones.

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También pone de relieve lo difícil que puede resultar para los líderes determinar lo que está bien y lo que está mal. Algunos hacen las elecciones equivocadas y terminan en las portadas de periódicos y telediarios y/o en los tribunales.

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Lo que rara vez se ve a nivel mediático son historias sobre las numerosas empresas que sí son administradas por líderes éticos. Mientras que las normas parece que estén en “caída libre” en algunas corporaciones y organismos, otros líderes “elevan el listón” e inspiran a sus equipos a hacer lo mismo.

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Estos líderes son los que vale la pena imitar y de los que se debe tomar ejemplo y aprender de ellos, ya que hacen lo correcto, en el momento adecuado y por razones pertinentes. Son quienes ponen su ética por encima de todo y, como resultado, tienen equipos dedicados y eficaces, que harían casi cualquier cosa por ellos.

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Si te preguntas: ¿cómo es posible que estos líderes sean capaces de saber qué hacer y cómo actuar ante cada situación?, ¿qué posibilidades hay de que yo lo logre también?, sigue leyendo, porque en este artículo te mostraremos cómo definir tus propios estándares éticos y de qué manera comenzar a ponerlos en práctica.

Define los valores de tu organización

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Para guiar a tu equipo con carácter e integridad debes comenzar por dar el ejemplo. Eres el líder, ¿recuerdas?, tu equipo busca en ti orientación y criterio, así que, para comenzar debes conocer tus propios valores y los de tu organización.

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Existen muchas empresas que son bien conocidas por sus valores. ¿Por qué? Debido a que todo el equipo, desde los altos ejecutivos hasta el que hace los recados, vive y respira una serie de principios de honestidad e integridad todos los días.

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Dichas organizaciones comunican claramente qué quieren que su personal haga, desde mantener promesas y hacerse cargo de sus errores, hasta respetar a todos y cada uno de los empleados de la compañía. Y los primeros en cumplir con dichas normas son los líderes, por lo que se convierten en el espejo en el cual se mira el resto de los trabajadores.

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Es fundamental que cada empresa tenga reglas claras sobre cómo quiere que los miembros del equipo actúen. Como líder, depende de ti conocer estas reglas y códigos de conducta y asegurarte de cumplirlas al pie de la letra y de que los demás también lo hagan.

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Pero tus valores personales también son importantes. Si las reglas escritas de la compañía no dicen que debes ser justo con todos, pero este valor es importante para ti, eso significa que serás una persona justa por tu naturaleza y eso es un plus para tu empresa.

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Pregúntate lo siguiente:

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¿Qué normas de conducta son realmente importantes para mi empresa?

¿Qué valores específicos admiro en ciertos líderes? ¿Me identifico con esos valores?

¿Seguiría defendiendo esos valores, incluso si me ponen en una desventaja competitiva?

Ahora que conoces los valores básicos de tu empresa, puedes comenzar a establecer el entorno adecuado para que tanto tú como tu equipo y tu organización se mantengan siempre dentro de los límites de la ética.

Recuerda que lo importante no es lo que tú digas, sino lo que hagas. Esto significa que tus actos no pueden ir en contra de tus principios o de los valores que resaltes, porque de esa manera perderás la confianza y el respeto de tu equipo.

Por lo tanto, si tu empresa valora la honestidad por encima de todo, asegúrate de ser honesto con todo el mundo. Si tu empresa ensalza la libertad de expresión, permite que tu equipo comunique sus ideas abiertamente y sin censuras.

A continuación, establece cuáles serán las consecuencias que tendrán que afrontar los miembros del equipo que no siguen los valores corporativos y cumple con lo que dispongas. Si un empleado excepcionalmente se retrasa un día, no hay problemas, pero si permites que alguien llegue tarde continuamente sin compensar las horas, ese no será un buen ejemplo para el resto del equipo.

También es bueno establecer algún tipo de sistema de recompensa para los miembros del equipo que constantemente actúan de acuerdo con los valores de la empresa; no caigas en el error de dar por sentado que lo bueno es lo natural y no necesita ser exaltado y lo malo sí debe ser castigado. Se ecuánime y aplica disciplina o premiación, según se dé el caso.

Compartir historias es una excelente manera de reforzar y comunicar estos valores. Si tu o tus compañeros conocen situaciones en las que determinadas personas actuaron éticamente en situaciones difíciles, fomenta que éstas anécdotas sean compartidas. Si logras que tu equipo se interese realmente en practicar una conducta ética, será un gran paso para tu trabajo y el de toda la organización.

Enfrenta los dilemas éticos

Imagina que estás en una reunión con otros altos ejecutivos y te das cuenta de que uno de tus colegas ha realizado algunos cambios en el informe que previamente había comentado contigo. Para colmo en cuanto comienza hablar solo lo hace para alabar las acciones de su propio equipo y encima exagera las cosas.

Cuando llega el momento de dar plazos para acabar con un gran proyecto, él dice que podrán terminarlo en 4 semanas, cuando tú sabes bien que será necesario el doble de tiempo para hacerlo. Y en vez de aceptar que las ganancias serán de un 5 %, promete que superarán el 11%.

Si bien es un colega y amigo, está siendo poco ético y exagerando los méritos propios y de su equipo, además de prometer algo imposible en cuanto a plazos y resultados. ¿Qué haces? ¿Le apoyas con tu silencio o dices la verdad al resto de ejecutivos?

A menudo es necesario enfrentar este tipo de situaciones que requieren de tomar decisiones difíciles, como la que acabamos de plantearte y ello sucede tanto en el lugar de trabajo como en otros ámbitos. La mayoría de las veces, sin embargo, los dilemas éticos no son tan obvios y pueden resultar difíciles de descubrir.

¿Cómo se reconocen estos dilemas?

Identifica situaciones “desencadenantes”: hay ciertas áreas de trabajo dónde es más probable que se den dilemas éticos como ventas, contratación de proveedores, depósitos, etc. Sabiendo que estos departamentos son más susceptibles de que se den este tipo de conflictos será más fácil para ti y para la empresa controlarlos y/o saber si algo realmente sucede.

Prepárate de antemano: imagina situaciones en las que tengas que decidir si involucrarte o no, ante un dilema ético. ¿Qué harías si supieras que uno de tus colegas está a punto de ser despedido, pero legalmente no puedes decirle nada?

Pregúntate: cuando te equivocas ¿eres capaz de admitirlo ante tu superior y tratas de aprender de tus errores? Si descubres que alguien se comporta de forma poco ética ¿protegerás a esa persona o tomarás las medidas necesarias para solucionarlo ¿Influye en ti en ese momento, el grado de conocimiento y/o afinidad que tengas con la persona involucrada?

Ponerse en estas situaciones imaginarias puede ayudarte a resolver tus sentimientos y a decidir lo que harías si ocurriera tal o cual situación. En la vida real, quizá solo tengas unos segundos para optar por una u otra solución.

Por supuesto, no serás capaz de imaginar todos los posibles escenarios en los que podrías enfrentarte a un dilema ético, pero este ejercicio te ayudará a conocer tus valores y a prepararte para las decisiones que tengas que tomar.

Escucha tu “voz interior”: tu conciencia a menudo te dice que algo no está bien, aunque sea solo una sensación de malestar a veces inexplicable. Si te enfrentas a una situación que te hace sentir incómodo o va en contra de tus valores o creencias principales, no permitas que esto continúe y racionaliza la mejor manera de evitarla o solventarla.

Reevalúa tus decisiones antes de actuar: cada vez que tengas que tomar decisiones difíciles, antes de actuar pregúntate: ¿cuáles serán las consecuencias de esta acción? ¿Me gustaría que estos resultados fueran de conocimiento público? ¿Me enorgullece hacerlo o al menos no va contra mis principios? Si este tipo de interrogantes te plantea dudas, recapacita, porque quizá no estés siendo todo lo ético que deberías.

A veces, tomarás una decisión y aun así te preguntarás si has hecho lo correcto. Quizá por la naturaleza de la situación te puedas sentir incómodo (por ejemplo, si has tenido que despedir a alguien), pero estas experiencias te servirán para reforzar tu autoconfianza. Cálmate, desecha tu ansiedad, haz caso a tus instintos y seguramente te darás cuenta que no te has equivocado.

Puntos clave

Ser ético tanto en el trabajo como en la vida diaria requiere de una buena dosis de coraje y convicción. Significa hacer lo correcto, incluso cuando ello no sea popular o fácil. Tomar decisiones basadas en tus valores personales es una forma de demostrar a los demás que no es posible comprarte y que eres capaz de liderar a tu equipo con el ejemplo.

Una vez que identifiques los valores centrales de tu empresa, así como los tuyos, puedes comenzar a trabajar con tu equipo y tu organización, para que éstos se cumplan. Las acciones siempre hablan más que las palabras, así que asegúrate de hacer lo que desearías que otros hicieran.

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