Speedreading: Lectura rápida y efectiva

por Adriana Ugalde

Aprovecha el tiempo que empleas leyendo

Siempre estamos buscando como “estirar” nuestro tiempo, pero lamentablemente esto no es posible dado que tenemos las mismas horas todos los días. Lo que sí podemos hacer es un mejor uso del mismo, y una de las tareas en las que podemos “ganar tiempo” es aprendiendo a leer con mayor velocidad e incrementando nuestro nivel de comprensión.

Seguro que ahora te estarás preguntando ¿cuánto tiempo al día pasas leyendo? No hablamos sólo de libros que leas por placer o porque estés estudiando, hablamos de todo tipo de lectura: emails, cartas, informes, periódicos, boletines electrónicos, manuales, etc. Seguro que te sorprendería si realmente tuvieses un dato exacto del tiempo que empleas en leer.

Lo peor es que cuando salimos de la escuela primaria, todos damos por hecho que ya sabemos leer, pero ¿es realmente así? Leer bien implica tener un buen grado de comprensión de eso que se lee. Es un hecho que todos podemos mejorar nuestra habilidad y comprensión lectora.

¿Eres un buen lector?

El primer paso para mejorar tus habilidades lectoras es aprender cómo funciona el proceso. Antiguamente se pensaba que ambos ojos iban registrando de forma simultánea letra a letra y que el cerebro las iba uniendo para formar sílabas y palabras. Pero ese concepto ha sido sustituido por una nueva teoría que indica que cada uno de los ojos se fija en una letra diferente al mismo tiempo, usualmente dos letras no contiguas. Este proceso se repite un par letras tras otro, permitiendo que tu cerebro de forma a las palabras.

¿Qué ventajas tiene aprender a leer más rápido?

Muy probablemente no tengas ni la más mínima idea de cuántas palabras por minuto puedes leer, pero una persona acostumbrada a leer puede tener una tasa promedio de 200 – 250 palabras por minuto. ¿Y si supieras que a través de la práctica de ciertas técnicas puedes incluso doblar esa tasa? Eso implicaría que si en total empleas dos horas al día leyendo un texto, al aumentar tu velocidad de lectura podrías incluso reducir ese tiempo a la mitad y aun así comprenderlo a cabalidad.

Además, se ha comprobado que si lees más rápidamente siguiendo las técnicas adecuadas, la comprensión también mejora, y esto es fabuloso no sólo si eres estudiante, sino para tu propia carrera profesional. Lo importante es aprender a discernir cuándo utilizar estas técnicas y cuándo leer de la forma tradicional.

Malos hábitos de lectura

Los malos hábitos suelen hacer que leamos más despacio y que comprendamos menos. Estos son algunos de los malos hábitos de lectura que se presentan con mayor frecuencia:

  • ¿Eres de los que van “leyendo en voz alta mentalmente”? Esto hace que vayas más lento porque tienes que ejecutar un doble proceso. A esto se le llama sub-vocalizar. Dejar de hacerlo es cuestión de práctica. Nuestro cerebro es capaz de entender la palabra antes de lo que es capaz de escucharla, así que “obligar” primero a escucharla mentalmente no es una buena costumbre.
  • Evita leer palabra por palabra. Al hacerlo así te estás concentrando en palabras aisladas que no aportan un sentido global lo que te hace tener peor comprensión lectora. Debes entrenarte a leer en bloques de dos, tres y cinco palabras a la vez. Una vez más, esto se logra con práctica. Puedes empezar intentando ver dos o tres palabras a la vez hasta alcanzar un mayor rango. Si alejas el texto de tus ojos, verás cómo puedes aumentar el número de palabras que puedes leer a la vez.
  • ¡Tus ojos no saben cómo moverse en el texto! No tienen que ir palabra por palabra hasta que acabe la línea. Aprende a usar tu visión periférica. Relaja tu cara y haz que tu mirada abarque más.
  • Otra pésima costumbre que muchas personas tienen es que se devuelven una y otra vez en el texto de forma innecesaria. Algunas veces por falta de concentración, otras por falta de seguridad o por no entender los conceptos, pero al hacer esto tardas mucho más en completar el texto. Para controlar este mal hábito es recomendable seguir la lectura con el dedo o con un bolígrafo como si fuera un puntero, con el fin de evitar que tus ojos se devuelvan a palabras anteriores cuando no es necesario. Este método te puede ayudar también a incrementar la velocidad de lectura si practicas moviendo más rápidamente el dedo o bolígrafo que estés usando como puntero.
  • El no estar concentrado en la lectura también ralentiza el proceso y disminuye la comprensión. La falta de concentración puede ser causada por un ambiente poco propicio para la lectura, por ejemplo, un sitio ruidoso o con muchas personas en movimiento, teléfonos sonando, leer mientras se trata de hacer alguna otra tarea a la vez, entre otros. Muchas personas adquieren el mal hábito de sub-vocalizar cuando leen en ambientes poco apropiados.

También es cierto, que la falta de concentración puede deberse a que no sea el mejor momento para leer porque estamos molestos, preocupados, o ansiosos por alguna situación.

¿Sabes leer?

Seguro que tu respuesta es positiva, pero numerosos estudios señalan que la forma en que todos hemos aprendido a leer, es decir: de izquierda a derecha, palabra por palabra hasta finalizar la línea para luego pasar a la siguiente línea y seguir con el mismo proceso, no es el método más efectivo para leer.

¿Por qué? Básicamente porque de este modo leemos de igual forma todo, lo importante y lo no tan importante.

Aprende a reconocer los puntos importantes de un texto a través de una rápida lectura de los encabezados, así como texto destacado ya sea con otra tipografía o con listas numeradas/con viñetas. Esto te permitirá saber si el texto en general es relevante y concentrarte en los puntos más importantes en caso de que decidas leerlo por completo.

Otros consejos para leer más rápidamente

En párrafos anteriores ya te hemos indicado algunas técnicas que te pueden ayudar a vencer los malos hábitos que te convierten en un lector poco eficaz. Esto no se consigue de la noche al día, debes ser persistente, practicando una y otra vez hasta que borres de tu mente la forma incorrecta de hacer las cosas.

Para practicar, escoge al principio un texto sencillo, no busques algo técnico, aunque en tu trabajo la mayor parte de los documentos que leas sean de ese tipo, recuerda que estás adquiriendo nuevas habilidades de lectura.

No pretendas leer todo tipo de documento a la misma velocidad, con el tiempo y la práctica aprenderás a discernir cuándo puedes ir más rápido y cuándo no. Algunos documentos son tan importantes que deben ser leídos enteramente, de forma que tu comprensión sea total, aunque esto implique que emplees más tiempo en hacerlo.

¿Cuándo no aplicar las técnicas de lectura veloz? No son tan apropiadas cuando necesitas memorizar la información, analizarla con detalle o bien cuando debes conocer todos los detalles para poder discutir con otras personas sobre el tema.

Si te gusta leer en tu tiempo libre, no pretendas leer una novela en dos horas. Si necesitas emplear dos días para disfrutar de cada detalle de la escritura del autor, hazlo.

Sería aconsejable conocer tu actual velocidad de lectura antes de comenzar a utilizar las técnicas recomendadas en este artículo, así después de un tiempo de práctica podrás saber si la has incrementado.

Una reflexión final:
La lectura veloz o lectura ágil es una habilidad es muy útil para la mayoría de profesionales, dado que les puede ayudar a gestionar mejor su tiempo a la vez que logran una mejor comprensión de lo que leen. Trata de romper los malos hábitos que hacen que leas más lento y reducen tu comprensión sobre lo que lees. Algunas de las técnicas más útiles para mejorar tu habilidad lectora son: evitar la sub-vocalización cuando lees, minimizar las veces que te devuelves de forma innecesaria en el texto, tratar de leer en bloques en lugar de palabra por palabra, así como aprender a centrarse en la información importante a través de los titulares, listas numeradas y con viñetas, etc.Se trata de un proceso que requiere práctica. No esperes convertirte en un lector eficaz de la noche a la mañana empleando ocasionalmente alguna de las técnicas aquí descritas. Debes repetir una y otra vez las buenas prácticas de lectura hasta crear el hábito y, sólo así, mejorarás tu velocidad y comprensión de lectura.

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