El método de las 7S de McKinsey

por Adriana Ugalde
7S Mc Kinsey

Estructura no es organización

Si quieres, puedes aprender sobre el método McKinsey mediante un vídeo.

El subtítulo de este artículo es el mismo con el que los autores del modelo de las 7S de McKinsey publicaron en una revista de negocios las primeras ideas sobre este modelo que se utiliza desde los años ochenta.

El modelo se originó en un estudio que analizó  empresas japonesas y americanas y en el que se concluyó que en toda empresa hay siete áreas que afectan el desempeño y que deben conciliarse unas con otras.

Se llama modelo de las 7-S porque las siete áreas en inglés empiezan con la letra S (skills, staff, strategy, shared values, systems, structure, style).  De acuerdo con este método estos siete elementos deben estar equilibrados y en consonancia para que una organización pueda ser exitosa así como  poder implementar cualquier cambio en la empresa.

Este método también puede aplicarse a un proyecto, un equipo de trabajo o una unidad de negocios, siempre y cuando se puedan definir con claridad cada una de estas áreas en dicho entorno.

Aplicaciones del método de las 7-S

Este método puede ser muy útil cuando:

  • Se desea mejorar el desempeño de una empresa.
  • Queremos examinar los posibles efectos de futuros cambios en una compañía.
  • Alinear departamentos y procesos durante una fusión o adquisición.
  • Determinar la mejor forma de implementar una estrategia.

Conceptos básicos del método

Este método, tal y como ya mencionamos, se basa en la existencia de siete conceptos o áreas que son interdependientes y que según el Modelo de las 7-S de McKinsey se clasifican en elementos duros (o racionales) y elementos suaves (o emocionales).

Los elementos duros se caracterizan por ser fáciles de definir o identificar y la administración puede afectarlos directamente.  Dentro de este grupo están: la estrategia, la estructura y los sistemas.

Por otro lado, los elementos suaves son aquellos que son más difícil de describir y sobre los que la administración tiene menos influencia directa porque son menos tangibles y suelen verse muy influenciados por la cultura.  En este grupo se ubican el estilo de dirección, los valores compartidos, las habilidades y el personal.

¿Son más importantes unos que los otros para el éxito de la empresa?  La respuesta es claramente ¡No! Para tener más claro qué es cada elemento vamos a especificar ciertos detalles sobre cada uno de ellos.

 

 

Estrategia: nos referimos como tal al plan definido e implementado para lograr tener una ventaja competitiva y tener éxito como organización.

Estructura: es el elemento que nos indica la forma de la organización entendiéndose como tal las jerarquías, relaciones de autoridad y responsabilidad dentro de la empresa.

Sistemas: En este apartado se incluyen todos los procesos internos, tanto formales como informales, que se ejecutan para lograr las actividades día a día de cara a lograr los objetivos establecidos.

Personal: Personas empleadas para realizar todas las tareas necesarias para llevar a cabo la estrategia.  ¿Es el personal adecuado?

Habilidades: Este aspecto está ligado al anterior, debemos aprovechar aquellos habilidades por las que nuestra empresa destaca o si no las tenemos, desarrollarlas para que lleguen a ser claves para llevar a cabo de forma exitosa la estrategia.

Estilo: Este aspecto se refiere básicamente al estilo de dirección y cómo afecta los demás elementos. Por ejemplo, si no tenemos una dirección que inspira la innovación, es imposible que el personal tienda a la innovación o que intentemos una estrategia donde queramos ser innovadores en un determinado nicho de mercado.

Valores: Cuando el método se presentó, a este elemento se le conoció como objetivos de orden superior. Los valores tanto a nivel directivo como a nivel operacional deben ser compatibles con la estrategia. Se reflejan en la cultura corporativa y en la ética del trabajo. Es imposible que una estrategia sea exitosa si no existen valores que la soporten.

La clave del método McKinsey de las 7-S es la interacción entre todos estos elementos. Por ejemplo, la relación entre los valores corporativos y el personal es obvia, si un empleado no comparte los valores corporativos, su acción dentro de la organización no solo no va a ayudar al logro de los objetivos, sino más bien podría obstaculizarlos.

Los valores también inciden en la estructura que se cree de la empresa y en el resto de los elementos. De igual forma, se pueden establecer relaciones recíprocas entre todos y cada uno de los elementos. Si se ponen los valores como centro del modelo, es porque se asume que el resto de los elementos gira en torno a los mismos.

¿Cómo utilizar el modelo?

El modelo deberá utilizarse para encontrar qué aspectos necesitan equilibrarse o ajustarse para mejorar el desempeño o cómo mantener esos elementos equilibrados cuando hay que implementar o enfrentar un cambio en la empresa.

Haz un análisis de los sietes elementos en la situación actual y luego haz el mismo análisis en una futura situación propuesta. De esta forma se pueden identificar las incoherencias o inconsistencias que hay entre ambos. Una vez identificados, lo que procede es ajustar los diferentes elementos hasta lograr la armonía necesaria.

A continuación, podrás revisar una lista de preguntas que sin ser exhaustiva, puede ser muy útil para determinar si existe ese equilibrio entre elementos.  Debes añadir a esta lista aquellas preguntas que sean  necesarias de acuerdo a tu situación específica.

Estrategia: ¿Cuál es nuestra estrategia?  ¿Cómo vamos a lograr nuestros objetivos? ¿Nuestra estrategia se ha visto modificada por aspectos medioambientales? ¿Tenemos los recursos humanos necesarios para ejecutar nuestros planes?

 Estructura: ¿Cómo está dividida la empresa? ¿Están claras las jerarquías?  ¿Cómo se coordinan las actividades entre departamentos?  ¿La toma de decisiones es centralizada o descentralizada?  ¿Debería ser así para lograr nuestros objetivos?

Sistemas: ¿La mayoría del personal sigue los procedimientos establecidos? ¿Qué controles hay establecidos para impedir que esto no sea así? ¿Existe algún sistema de información que almacene los datos más importantes para uso de toda la organización?

Valores compartidos: ¿Tenemos una cultura organizacional? ¿Cuáles son nuestros principales valores? ¿Se toman en cuenta estos valores al fijar las metas? ¿Y al seleccionar el personal?

Estilo: ¿Tenemos una dirección participativa? ¿Existe liderazgo por parte de la dirección? ¿Nuestros empleados son competitivos? ¿Les gusta trabajar en grupo?

Personal: ¿Tenemos el personal necesario para llevar a cabo este proyecto? ¿Están debidamente capacitados? ¿Hay que buscar personal adicional?

Habilidades: ¿Cuáles son nuestras fortalezas y nuestras debilidades? ¿Tienen los empleados las habilidades necesarias? ¿Cómo se evalúa el desempeño del personal? ¿Cómo se evalúa el desempeño de la empresa en general?

Descarga la hoja de trabajo interactiva del método McKinsey:

El método McKinsey

Una vez que hayas reunido información con las preguntas, plantéate si existe armonía entre los elementos.  Te recomendamos hacer el análisis con una matriz como la que puedes descargar en este enlace. Toma cada pareja de elementos analizando si uno está en consonancia con el otro. Se recomienda que empieces analizando cada uno de los elementos con respecto a los valores corporativos ya que estos son la base de la empresa. ¿El personal comparte los valores corporativos? ¿Los procesos se fundamentan en estos valores? ¿Está nuestra estrategia en la misma línea que nuestros valores?

El siguiente paso es hacer este mismo análisis para todos los elementos considerados “duros” y posteriormente para los “blandos”. Lo importante es saber si cada uno de los elementos apoya al otro o si algo necesita ser cambiado para que todo funcione mejor.

Si bien te puede parecer que aplicar este método no es fácil, y que puede llevarte algo de tiempo hacer bien todo este análisis, en la mayoría de casos al compensar todos los elementos la mejora del rendimiento que se logra lo compensa.

Vídeo sobre el método McKinsey

Si te ha parecido interesante, puedes compartirlo en redes sociales: