La inteligencia emocional en el liderazgo

por Sandra Monteverde
inteligencia emocional en el liderazgo

Cómo aprender a ser más conscientes

Si quieres, puedes aprender más en estos vídeos sobre qué es la inteligencia emocional y sobre la inteligencia emocional en el liderazgo.

Para empezar hazte este planteamiento a ti mismo: cuando piensas en el concepto de “líder perfecto”, ¿qué o quienes te vienen primero a la mente? Puede ser una serie de cualidades o determinadas personas que te parezcan que cumplen con todos los requisitos para ser el paradigma de los líderes.

Sin duda te será posible imaginar a una persona de esas que nunca permite que su temperamento se salga de control, sin importar ni la cantidad ni la magnitud de los problemas a los que debe enfrentarse diariamente.

O quizá sea alguien que cuenta con la total y plena confianza de su personal, gracias a que sabe escuchar a su equipo, es fácil hablar con él y siempre toma decisiones cuidadosas, pero claras y eficaces.

Pues ahí lo tienes. Estas son justamente las cualidades de una persona con un alto grado de inteligencia emocional y en este artículo vamos a ver por qué la inteligencia emocional es tan importante para los líderes y cómo tú o cualquiera que se lo proponga seriamente, puede mejorar la suya.

¿Qué es la Inteligencia Emocional?

La inteligencia emocional (IE) es la capacidad de entender y manejar (nunca manipular) sus propias emociones y las de las personas que le rodean. Las personas con un alto grado de inteligencia emocional saben lo que sienten, lo que significan sus emociones y cómo éstas son capaces de afectar a otras personas.

Para los líderes poseer un alto grado de inteligencia emocional es esencial para alcanzar el éxito. Después de todo, ¿quién es más probable que tenga éxito: un líder que grita a su equipo cuando están bajo estrés o uno que mantiene el control y evalúa con calma la situación?

Según Daniel Goleman, psicólogo estadounidense que ayudó a popularizar la IE, hay cinco elementos principales que son los componentes críticos y fundamentales de la inteligencia emocional, a saber:

  • El conocimiento de sí mismo.
  • La autorregulación.
  • La motivación.
  • La empatía.
  • Las habilidades sociales.

Si tú como líder eres capaz de gestionar y potenciar cada una de estas áreas, mayor será tu inteligencia emocional. Por lo tanto, vamos a ver cada elemento con más detalle y examinar cómo se puede crecer como líder.

1. El conocimiento de sí mismo

Cuando alguien es consciente de sí mismo, siempre sabe cómo se siente y cómo sus emociones y sus acciones pueden afectar a las personas que le rodean. Al ser consciente de sí mismo, cuando se está en una posición de liderazgo un individuo puede tener una idea clara de sus fortalezas y debilidades y sabe comportarse con humildad de manera espontánea.

¿Qué se puede hacer para mejorar la conciencia de sí mismo?

Mantén un diario: el hecho de dedicar unos minutos cada día a anotar tus pensamientos es una gran forma de conocerte a ti mismo, siempre que seas completamente sincero al hacerlo (sino sería lo mismo que hacerse trampas jugando al “Solitario”).

Reduce la velocidad: cuando experimentas ira u otras emociones fuertes, reducir la velocidad para examinar por qué está sucediéndote eso, es la mejor manera de detener ese “arranque”; recuerda aquello de “contar hasta 10”, es más o menos lo mismo, pero en lugar de contar lo que hace es tomar una decisión consciente de cómo reaccionarás ante determinada situación, porque siempre y en cualquier circunstancia es posible ELEGIR cómo solventar una dificultad.

La autorregulación

Los líderes que saben regularse o controlarse a sí mismos de manera efectiva, rara vez atacan verbalmente a los demás o toman decisiones apresuradas o emocionales o catalogan a las personas mediante estereotipos o ponen en riesgo sus valores. Mantener el control es esencial para ser un líder.

¿Cómo se puede mejorar la capacidad para autorregularse?

Conoce tus valores: pregúntate ¿tienes una idea clara de cuáles son los momentos en los que eres capaz de perder el control? ¿Sabes qué valores son ​​más importantes para ti? ¿Pasas algún tiempo examinando tu propio “código de ética”? Cuando un individuo sabe perfectamente qué es lo más importante, entonces es probable que no tenga que pensar dos veces cuando se enfrenta a una decisión moral o ética y seguramente tome la decisión correcta.

Hazte responsable: si tiendes a culpar a los demás cuando algo va mal para salir indemne del problema, estás cometiendo un gran error. Si no eres capaz de admitir tus errores y hacer frente a las consecuencias cualesquiera que sean, será imposible que dejes de cometerlos. Cambia tu actitud y acéptate como falible y mejorable, probablemente dormirás mejor por las noches y ganarás rápidamente el respeto de quienes te rodean.

Practica la tranquilidad: la próxima vez que estés en una situación difícil intenta ser muy consciente de la forma en la que actúas. ¿Alivias las tensiones gritando? Recuerda que mientras gritas serás incapaz de oír a los demás por lo que el diálogo está descartado, así que mejor practica ejercicios de respiración profunda para calmarte, baja la voz e intenta razonar, no imponerte. Además, trata de escribir todas las cosas negativas que querías decir y luego haz pedazos el papel y tíralo a la basura. Expresar dichas emociones en el papel (sin mostrárselas a nadie!) es mejor que gritárselas a otra persona o a tu equipo.

3. La motivación

Los líderes que están verdaderamente automotivados trabajan siempre orientados hacia sus propias metas y tienen estándares muy altos para calificar la calidad de su trabajo.

¿Cómo puedes mejorar tu motivación?

Re-examina por qué tienes ese trabajo: es fácil olvidarse de lo que realmente nos gusta de nuestra carrera. Por lo tanto, es importante tomarse algún tiempo para recordar por qué elegimos este trabajo. Si no estás satisfecho en tu papel y estás luchando por recordar por qué lo querías, prueba la técnica de Los 5 porqués para encontrar la raíz del problema. Tus metas laborales deban ser positivas, alcanzables y satisfactorias, atrévete a crearlas y consíguelas.

Sé consiente de ti mismo: ¿dónde estás parado? ¿Hacia dónde te diriges? ¿Qué tal se te da el liderazgo? Nunca sabrás si necesitas ayuda o potenciar alguna habilidad, si no te planteas primero estas preguntas. ¿Cómo puedes motivarte, si no tienes un rumbo claro que seguir o una meta a la que llegar?

Ten esperanzas y encontrarás algo bueno: los líderes motivados se caracterizan por ser optimistas; sin importar los problemas a los que se enfrentan lo que buscan son soluciones, no hacer las cosas más complicadas. La adopción de esta forma de pensar puede llevarte tiempo y práctica, pero sin duda merece la pena el esfuerzo.

Sé positivo: cada vez que te enfrentes a un reto o incluso a un fallo, trata de encontrar al menos una cosa buena acerca de la situación. Imagínate que has perdido una venta, si analizas el hecho de manera crítica y positiva sabrás cuales son exactamente los errores cometidos, así que lo positivo es que sacas una lección, porque sabes lo que NO debes volver a hacer. Casi cualquier situación tiene su lado positivo, ya sea en forma de aporte o de lección; solo hay que poner empeño en hallarlo.

4. Empatía

Para los líderes tener empatía es fundamental para la gestión de un equipo o una organización exitosa. Quienes manejan la empatía con soltura tienen la capacidad de colocarse en la situación de otra persona (ponerse en los zapatos ajenos). Ellos ayudan a las personas de su equipo a desarrollarse, desafían y combaten a quienes actúan injustamente, dan retroalimentación constructiva y saben escuchar a aquellos que lo necesitan.

Si quieres ganar el respeto y la lealtad de tu equipo, pon especial atención y aprende a ser auténticamente empático.

¿Cómo puedes mejorar tu empatía?

Ponte en el lugar de la otra persona: saber qué es lo que tú opinas y piensas es muy fácil para ti, pero intentar ver las cosas como si fueras otra persona no siempre resulta tan sencillo. Debes tener en cuenta lo que sabes de esa persona, sus creencias y convicciones e intentar imaginar cuál será su punto de vista en relación a determinado tema.

Presta atención al lenguaje corporal: mientras te encuentras escuchando a alguien cruzas los brazos, mueves los pies hacia atrás y adelante o te muerdes los labios. Este lenguaje corporal les dice a los demás cómo te sientes acerca de una situación y el mensaje que estás dando no siempre resulta positivo. Aprender a leer el lenguaje corporal puede ser un activo real para alguien que intenta ser un buen líder, ya que estará en mejores condiciones para determinar cómo alguien realmente se siente. Esto le da la oportunidad de tener una pauta más, a la hora de responder de manera apropiada.

Responde a los sentimientos: imagínate la siguiente situación: le pides a tu secretaria que se quede a trabajar hasta más tarde ya que tienes un proyecto importante entre manos. Notas la decepción en su actitud aunque ella acceda sin decirte ni media palabra de más. Esa es tu oportunidad para responder ante los sentimientos: dile que aprecias sinceramente su ayuda y que encontrarás la forma de compensárselo (y hazlo).

5. Las habilidades sociales

Los líderes que hacen uso de sus habilidades sociales son grandes comunicadores. Están abiertos a escuchar tanto las malas noticias como las mejores novedades, son expertos en conseguir apoyar a los miembros de su equipo y se emocionan sinceramente ante una nueva misión o proyecto.

Los líderes que tienen buenas habilidades sociales también son excelentes a la hora de gestionar cambios y de tomar decisiones adecuadas, así como de resolver conflictos de la manera más diplomática.

No se conforman dejando las cosas “tal como están” y jamás delegan sus responsabilidades importantes ni permiten que los demás hagan el trabajo “sucio”, su comportamiento es su mejor ejemplo.

¿Cómo se pueden construir y/o fortalecer las habilidades sociales?

Aprende a resolver los conflictos: los líderes deben saber cómo resolver los conflictos entre los miembros de su equipo, clientes o proveedores. Aprender a gestionar la resolución de conflictos es vital si se quiere tener éxito.
Mejora tus habilidades de comunicación: pregúntate ¿qué tan bien te comunicas? Nuestro cuestionario te ayudará a responder a esta pregunta y te dará información útil sobre lo que puedes hacer para mejorar.

Aprende a alabar a los otros: como líder puedes inspirar la lealtad de tu equipo simplemente elogiando el buen comportamiento o los éxitos conseguidos, cuando éstos lo merezcan. Aprender a alabar a los demás es un arte, pero bien vale la pena el esfuerzo.

Vídeo sobre la inteligencia emocional

Una reflexión final

Para ser eficaces, los líderes deben tener una comprensión sólida de cómo son sus emociones y de qué manera sus acciones afectan a las personas de su entorno. El mejor líder se relaciona y trabaja con los demás dando ejemplo diario de las habilidades que predica.

Tómate el tiempo que necesites para trabajar en tu autoconciencia, en la autorregulación, la motivación, la empatía y las habilidades sociales. Trabajar y potenciar estas áreas te ayudará a sobresalir en el futuro.

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