Reglas de Oro para Fijarse Metas

por Sandra Monteverde
metas

Cinco técnicas para el establecimiento de metas eficaces

Si quieres, puedes aprender sobre las 8 reglas para establecer metas mediante un vídeo.

¿Has pensado en qué es exactamente lo que quieres estar haciendo dentro de cinco años? ¿Tienes claro cuál es tu principal objetivo en el trabajo en este momento? ¿Sabes lo que quieres hoy mismo?

Si esperas tener éxito en la vida, te será necesario establecer metas. Sin metas te faltará enfoque y dirección. El establecimiento de objetivos no sólo te permite tomar el control y la dirección de tu vida, sino que también te proporcionará un punto de referencia para determinar si en realidad estás teniendo éxito.

Piensa en esto: tener un millón de dólares en el banco sólo es prueba del éxito si uno de tus objetivos es acumular riquezas. Pero si en cambio tu meta es comprarte una casa y una vez que consigues el dinero suficiente sigues guardándolo y no lo inviertes en lo que según tú es tu ilusión, estás siguiendo el camino contrario hacia el éxito.

Para lograr tus objetivos, lo que necesitas saber es cómo configurarlos. Tú no puedes simplemente decir: “yo quiero esto” y esperar que “algo” suceda y se materialice el objeto de tu deseo.

El establecimiento de objetivos es un proceso que comienza con una cuidadosa consideración de lo que quieres lograr y termina con un montón de trabajo duro orientado a lograrlo. En el medio hay algunos pasos muy definidos y concretos que trascienden los aspectos específicos de cada meta. Conociendo estos pasos estarás en condiciones de formular metas alcanzables.

Las Cinco Reglas de Oro

1. Establece metas que te motiven

Al establecer metas para uno mismo, es importante que éstas te motiven: esto significa asegurarte que las mismas realmente son importantes para ti y que conseguirlas le dará un aliciente positivo a tu vida. Si tienes poco interés en el resultado o si las metas son irrelevantes, las posibilidades de que pongas empeño en conseguirlas son escasas. La motivación es la clave para lograr los objetivos.

Establece metas que se relacionan con las prioridades de su vida. Sin este tipo de enfoque puedes terminar con demasiadas metas y muy poco tiempo para dedicarle a cada una de ellas. Lograr alcanzar una meta requiere un compromiso, por lo que para maximizar las probabilidades de éxito, tienes que tener un sentido de urgencia y repetirte con insistencia “debo hacerlo”, esa es la actitud correcta.

Cuando la meta no te motiva, tampoco tienes deseos de alcanzarla, por lo que el sentirte obligado a ello, puede provocar frustración, decepción y hasta conseguir que sientas que no eres capaz de tener éxito, con la consiguiente perdida de ánimo que esto conlleva.
Consejo: para asegurarte de que tu objetivo es motivador, anota por qué es valioso e importante para ti. Pregúntate: “si tuviera que compartir mi objetivo con los demás, ¿qué le diría a ellos para convencerlos de que es una meta que vale la pena alcanzar?”. Tú puedes utilizar este método para motivarte o motivar a un grupo, pero si comienzas a dudar de ti mismo o a perder la confianza en tu capacidad de alcanzar el objetivo propuesto, todo el trabajo que hagas en pos de obtenerlo, será como poco, insatisfactorio y penoso.

2. Establece objetivos del tipo SMART

Probablemente has oído hablar de los “objetivos SMART”. Pero ¿con qué frecuencia aplicas esta regla? Las metas de gran alcance, deben ser diseñados para ser SMART. Hay muchas variaciones de lo que significa esta sigla, pero la esencia es la siguiente; tus objetivos deben ser:

  • Específicos.
  • Medibles.
  • Alcanzables.
  • Relevantes.
  • De una duración determinada.

S (Specific) – Establece metas específicas

Tu objetivo debe ser claro y bien definido. Las metas vagas o generalizadas son inútiles, porque no proporcionan orientación suficiente. Recuerda que necesitas metas que te muestren el camino: debes tener muy claro dónde comienza y dónde finaliza el recorrido entre el establecimiento de la meta y su obtención.

M (Measurable) – Establece metas medibles

Incluye cantidades precisas, fechas y así sucesivamente en tus metas para que puedas medir tu grado de éxito. Si tu objetivo se define simplemente como “Necesito un coche nuevo” ¿cómo vas a saber cuándo has tenido éxito? Debes tener claro el costo final, si puedes pagar los plazos; si tienes que ahorrar para hacer una entrega debes dirimir qué cantidad específica  tienes que guardar cada mes y de esta forma, tu meta será completamente cuantificable y por tanto fácil de controlar el avance hacia ella.
A (Attainable) – Establece metas alcanzables

Asegúrate que los objetivos que has establecido son posibles. Si te propones una meta que no tienes ninguna esperanza de lograr, sólo lograrás desmoralizarte a ti mismo y erosionar tu confianza. Sin embargo, debes resistir la tentación de establecer metas que resulten demasiado fáciles.

El logro de una meta para la que no tengas que trabajar duro, también puede ser decepcionante, pero lo peor es que pueden generar ansiedad y desanimarte a superar futuros retos. Si tus metas no son equilibradas y realistas no te estás obligando a ti mismo a “elevar el listón”, por lo que no te resultarán ni útiles ni satisfactorias y puedes estar seguro que no son el camino indicado hacia el éxito.

R (Relevant) – Establece metes relevantes

Las metas deben ser relevantes y estar acordes con lo que tú quieres en la vida, con tu filosofía personal y tus convicciones.  Si eres una persona que gusta del campo y la tranquilidad, tu objetivo no puede ser vivir en medio de una gran ciudad, porque serías desgraciado el resto de tu vida. Sé consecuente contigo mismo a la hora de marcarte los objetivos.

T (Time Bound) – Establece metas de duración determinada

Todos tus los objetivos deben tener una fecha límite. Una vez más, esto significa que siempre sabrás cuándo organizar la fiesta para celebrar el éxito conseguido. Las fechas límite actúan como un poderoso motivador de nuestro cerebro y nos impulsan a querer lograr las metas dentro de los plazos previstos o antes, si eso fuera posible.

3. Establece tus metas por escrito

El acto físico de escribir algo hace que eso sea real y tangible y te deja sin excusa para olvidarte de ello. Recuerda el dicho: “las palabras se las lleva el viento”. Pon tus metas por escrito usando un lenguaje positivo: en vez de decir “quisiera tener una casa en el campo”, anota “voy a tener una casa en el campo”. La diferencia es sutil, pero una expresa voluntad y la otra solo deseo.

Consejo:
Coloca el papel donde anotaste tus metas en lugares visibles para poder recordarlas todos los días. Puede ponerlas en la pared, en el escritorio, pegadas en el monitor del ordenador, en el espejo del baño, en el refrigerador; elige un lugar donde se conviertan en un recordatorio constante para ti.

4. Haz un plan de acción

Este paso a menudo se pierde en el proceso de fijación de metas. Llega un punto en el que estás tan centrado en el resultado, que te olvides de planificar todos los pasos que se necesitan para recorrer correctamente el camino.

Al escribir los pasos individuales e ir superándolos uno a uno, te das cuenta si realmente estás haciendo progresos reales en el trayecto que te lleva hacia tu objetivo final. Por eso el plan de acción no puede obviarse. Esto es especialmente importante si tu objetivo es muy importante o de largo plazo.

5. Mantente firme y consíguelo

Recuerda, la fijación de metas es una actividad muy importante y positiva, no sólo un medio para alcanzar un fin. Estructura tus objetivos y haz intervalos de tiempo regulares para revisarlos y ver el progreso.

Vídeo sobre el establecimiento de metas

Una reflexión final

Una vida sin metas es algo estéril y sin sentido. Las metas pueden fijarse a diferentes plazos, según su valor o importancia. Tanto a nivel personal como laboral, cada meta lograda causa una sensación de euforia y superación que una vez que aprendas a usar este método, te servirán de lanzadera para ir a por tu próximo objetivo y a la realización personal.

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