Escucha Activa

por Sandra Monteverde
escucha activa

¿Cómo lograr escuchar lo que realmente te quieren decir?

Si quieres, puedes aprender sobre escucha activa mediante un vídeo.

Escuchar es una de las habilidades más importantes que se pueden tener. Qué tan bien sepas escuchar es algo que puede tener un gran impacto en la efectividad de tu trabajo y en la calidad de tus relaciones laborales y hasta personales, con los demás.

Pregúntate: ¿para qué qué escuchamos?

  • Escuchamos para obtener información.
  • Escuchamos para entender lo que nos quieren transmitir.
  • Escuchamos para disfrutar.
  • Escuchamos para aprender.

Teniendo en cuenta toda la cantidad de veces que prestamos oídos a nuestros interlocutores al cabo de un día, se podría pensar que todos somos muy eficaces en esto de escuchar. Pero la realidad es que la mayoría de nosotros no lo somos, ya que las investigaciones al respecto sugieren que recordamos entre el 25 y el 50 por ciento de lo que oímos. Eso significa que cuando hablas con tu jefe, compañeros de trabajo, clientes o cónyuge durante 10 minutos, deberías conformarte con el hecho de que cada cual prestará atención a menos de la mitad de la conversación. Es una triste realidad, pero los estudios la confirman.

Por otra parte, tampoco tú estás escuchando el mensaje completo aunque no lo sepas ni seas consciente de ello. Es esperable que como la gran mayoría de las personas retengas ese margen de entre el 25 y el 50 %, pero ¿puedes asegurar que es así?

Claramente saber escuchar es una habilidad de la que podemos beneficiarnos. Cuando alguien se convierte en un mejor oyente, aumenta su productividad, así como su capacidad de influir, persuadir y negociar. Y algo muy importante en el ámbito laboral, es que de esa manera se evitar conflictos y malos entendidos. Sin dudas, ser un buen oyente hará de ti un interlocutor válido, una característica sumamente necesaria para alcanzar el éxito en el lugar de trabajo.

Un consejo:Las buenas habilidades de comunicación requieren un alto nivel de conciencia y de conocimiento de uno mismo. Al entender tu propio y personal estilo de comunicar, serás capaz de corregir, modificar y potenciar tus habilidades innatas de comunicación y por tanto lograr la creación de impresiones positivas y duraderas en los demás.

Acerca de la Escucha Activa

La manera más efectiva de mejorar las habilidades de oyente es practicar la “escucha activa”. Mediante este método se hace un esfuerzo consciente para escuchar no sólo las palabras que la otra persona está diciendo, sino, lo que es más importante aún se trata de comprender el mensaje completo que nos están enviando y para hacer esto se debe prestar atención a la otra persona cuidadosamente.

Si hay algo que no puedo permitirse un buen interlocutor es distraerse con cualquier otra cosa que pueda estar pasando a su alrededor o concentrarse en los argumentos que se van a esgrimir cuando la otra persona deja de hablar. Y nunca se puede dar el lujo de aburrirse y perder el foco en lo que el otro está diciendo. Todos estos factores contribuyen a  que la escucha no sea eficiente y llevan a la falta de comprensión; de allí al conflicto media solo un paso.

Un consejo:Si en un momento determinado de la conversación encuentras particularmente difícil concentrarte en lo que alguien dice, trata de repetir mentalmente lo que te están transmitiendo; este “truco” te permitirá mantenerte enfocado y te ayudará a reforzar tu comprensión del mensaje.

Acuse de recibo

Para mejorar tu capacidad de escucha es necesario hacerle saber a la otra persona que realmente estás prestándole atención a lo que él o ella está diciendo. Con el fin de que entiendas la importancia de este punto pregúntate: ¿alguna te has visto involucrado en una conversación en la cual hayas puesto en duda que la otra persona realmente estuviera prestando atención a lo que tu decías? Seguramente te habrá pasado algo así y lo que te preocupaba en esos momentos era tener la certeza  de que tu mensaje estaba siendo comprendido y es muy factible que en algún momento hayas pensado: ¿vale la pena seguir? Hay veces en las que las personas sienten que están hablándole a una pared y esa es una de las cuestiones fundamentales que se deben evitar.

Hay algo llamado “acuse de recibo” que puede ser simplemente un gesto con la cabeza o un simple “ok”. Eso no quiere decir necesariamente que se esté de acuerdo con la persona, pero es un claro indicador de que se le está oyendo. Usar el lenguaje corporal y otras señales para reconocer que está escuchando, también le recuerda al oyente que es parte de un intercambio de información, por lo que es necesario prestar atención y no dejar vagar su mente por otros derroteros.

Otra cosa importante es que dar señales claras de atención anima al individuo a seguir hablando, de forma que, conscientemente o no vuelque en tus oídos la información que tú precisas. Mientras asintiendo y emitiendo algún sonido demuestras que estás interesado, es bueno hacer una pregunta de vez en cuando o un comentario que incite a recapitular lo dicho, pues de esa manera le comunicas que también entiendes el mensaje.

¿Cómo convertirse en un oyente activo?

Hay cinco técnicas clave de escucha activa. Todas ellas ayudan a escuchar de manera efectiva a la otra persona y a que la otra persona sienta que están oyendo lo que dice.

1. Presta atención

Dale a tu interlocutor toda tu atención, eso te permitirá captar el mensaje. Ten en cuenta que la comunicación no verbal también “habla” en voz alta.

  • Mira a tu interlocutor directamente a los ojos.
  • Deja de lado los pensamientos que puedan distraerte.
  • No prepares mentalmente una refutación.
  • Evita distraerse con factores ambientales como pueden ser las conversaciones paralelas.
  • “Escucha” el lenguaje corporal del hablante.

2. Demuestra que estás escuchando

Utiliza tu propio lenguaje corporal mediante gestos para transmitir tu atención.

  • Asiente ocasionalmente.
  • Sonríe y utiliza otras expresiones faciales.
  • Cuida tu postura y asegúrate de que eres abierto y acogedor.
  • Fomenta a continuar a quien esté hablando con pequeños comentarios verbales.

3. Haz comentarios o resúmenes de lo dicho

Nuestros filtros personales, suposiciones, juicios y creencias pueden distorsionar lo que oímos. Como oyente, tu papel es entender lo que te están intentando transmitir. Esto puede requerir una reflexión acerca de lo que se dice, por lo que es conveniente hacer preguntas.

Reflexiona acerca de lo que se ha dicho, parafraseando. Usa expresiones como: “He entendido que…” o “Me parece que lo que quieres decir es…”.
Haz preguntas para aclarar ciertos puntos. “¿Qué quieres decir exactamente, cuando dices…?” o “¿Lo que tú quieres decir es…?”
Resume los comentarios del orador periódicamente.

Un consejo:No te quedes con dudas porque estas pueden llevarte a una mala interpretación de los dichos, pregunta e indaga qué es lo que la persona ha querido decir, pues la correcta comprensión depende de eso. Si sientes que hay alusiones personales y eso te afecta, pregúntalo directamente, pero sin alterarte: Mira, me siento aludido de manera personal. ¿Haz querido decir esto?

4. Aplaza los Juicios

Interrumpir a tu interlocutor en medio de un planteo es una pérdida de tiempo, porque resulta frustrante para él y limita la plena comprensión del mensaje.

Deja que quien está hablando termine de exponer cada punto antes de hacer preguntas.
No interrumpas con argumentos contrarios.

5. Responde apropiadamente

La escucha activa es un modelo basado en el respeto y la comprensión que te permitirá obtener información y mejorar tu perspectiva.

  • Se sincero, abierto y honesto en tus respuestas.
  • Haz valer sus opiniones con respeto.
  • Trata a la otra persona con la consideración que según tu parecer, ella desea.

Puntos clave

Se necesita mucha concentración y determinación para ser un oyente activo. Los viejos hábitos son difíciles de romper y si tu capacidad de escucha no está desarrollada, tienes mucho por aprender. Pero no te desanimes, es posible conseguirlo.

Escucha con deliberada atención y trata de captar lo que verdaderamente están intentando transmitirte quienes te hablan. Deja de lado todo lo que no sea captar el mensaje. Asegúrate de estar entendiendo lo que te dicen con preguntas, reflexiones y parafraseo.

Vídeo sobre escucha activa

Una última reflexión

Ten la seguridad de que en cuanto logres ser un oyente activo, comprenderás plenamente que no es lo mismo oír que escuchar y esta será una herramienta de gran utilidad que te convertirá en un mejor comunicador, lo que redundará en tu productividad y en la potenciación y mejora de tus relaciones laborales.

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