El arte de tener tacto

por Sandra Monteverde

Cómo afrontar las situaciones complicadas con delicadeza

Pablo es un miembro de tu equipo que acaba de terminar una presentación. Él suele ser un empleado brillante pero su actuación hoy ha dejado mucho que desear. Tras el evento y mientras tú estás charlando con otros colegas, Pablo se acerca y te pregunta qué te ha parecido su trabajo.

Tú quieres ser honesto y le respondes que realmente esperabas más de él y que no entiendes cómo no se dio cuenta de lo poco eficiente que ha sido. A Pablo se le ensombrece el rostro y se va. Su renuncia al día siguiente no debería sorprenderte, ya que con tus palabras le has dejado en una posición muy precaria, delante del resto de los compañeros, aunque tu intención no haya sido esa.

Todos nos vemos obligados en algún momento de nuestras carreras a comunicar algo a otros que puedes causarles dolor, decepción o vergüenza. Sin duda lo fundamental es decir la verdad, pero siempre tenemos la posibilidad de elegir cómo lo hacemos. El tacto nos permite ser honestos respetando al mismo tiempo el sentir de la otra persona.

¿Qué es tacto y cuál es su importancia?

El tacto es básicamente la capacidad de decir la verdad de una manera que tenga en cuenta los sentimientos y las reacciones de otras personas, pero abarca muchas cosas más: La inteligencia emocional, el respeto, la discreción, la auto-conciencia, la compasión, la sutileza, la honestidad, la tolerancia, la diplomacia y la cortesía, entre otras.

En primer lugar, el tacto es importante cuando se tiene que dar malas noticias o proporcionar retroalimentación crítica, ya sea en situaciones personales o profesionales. Otra situación en la que el tacto es fundamental es cuando se debe dar órdenes que sabemos no serán gratas para quien las reciba, y hasta cuando se hace una broma. En general es fundamental comunicarse con tacto para asegurarse de no herir los sentimientos de los demás.

El tacto permite que tanto tu credibilidad como tu reputación se vean robustecidas, ayuda a reforzar las relaciones y crear nuevos lazos, demuestra buenos modales y consideración por los demás, es fundamental para evitar conflictos y, en definitiva, hace que quien lo utiliza de forma regular destaque sobre los que no lo hacen, por lo que puede convertirse en un verdadero plus para tu carrera hacia el éxito, tanto en el plano laboral como en el personal.

Algunos ejemplos

Imagina esta situación: Debes salir temprano al día siguiente y quieres delegar trabajo a tu equipo, aunque sabes que tus colegas no cuentan con mucho tiempo libre para asumirlo. Hay dos formas de comunicarlo.

Sin tacto: Para mañana tendréis que hacer parte de mi trabajo os guste o no, así que sacad tiempo de donde sea.

Con tacto: Sé que tenéis poco tiempo disponible pero ¿podrías hacerme el enorme favor de terminar tal o cual tarea? Es que mañana debo salir más temprano y no quiero que el equipo se retrase por mi culpa.

En la primera opción lo que haces es imponer autoridad, en la segunda apelas al concepto de equipo y pides por favor, además de involucrarles en la solución del problema.

Otra situación sería la siguiente: Tienes un compañero que es brillante pero que invariablemente llega tarde, lo cual afecta a su rendimiento y al de tu equipo.

Sin tacto: En medio de una reunión de personal sacas a colación el tema y lo pones “verde” delante de todos los compañeros.

Con tacto: Lo llamas a tu oficina y en una reunión privada le preguntas cuál es su problema y cómo puedes ayudarle a solucionarlo.

Sin duda la segunda opción te dará muchas más posibilidades de conocer la causa del problema (que es que cada mañana debe llevar a su hijo al colegio) y hallar una solución, por ejemplo cambiarle el horario.

Si optas por dejarlo en evidencia delante de los colegas, no sólo  no solucionas nada, sino que haces que se sienta mal y hasta corres el riesgo de que se busque otro trabajo donde sean más comprensivos con su situación.

¿Cómo desarrollar el tacto?

A continuación te presentamos una serie de estrategias que pueden serte de gran utilidad a la hora de comunicarte con tacto.

  1. Determina el momento apropiado

Antes de decir nada, valora si es el momento justo para hacerlo. Si el rendimiento de un compañero ha bajado porque recientemente ha sufrido la pérdida de un familiar cercano, NO es el momento de críticas, sino de apoyarlo y eso también debes hacerlo con tacto, para que no se confunda sostén con conmiseración.

  1. Crea el entorno adecuado y piensa antes de hablar

En primer lugar busca un sitio en el puedas hablar con libertad, pero donde sólo estén los involucrados en el problema y tú. Antes de decir la primera palabra, practica la empatía: Pregúntate a ti mismo si la forma en la que dirás las cosas te podría llegar a molestar si fueras el interlocutor y no el oyente.

  1. Elige tus palabras cuidadosamente

Dependiendo de cómo digas las cosas (el tono, las palabras y hasta los gestos) tu oyente será capaz de interpretar el mensaje de forma positiva o negativa. Sé amable, trata de sumar y no de restar y busca soluciones, nunca más problemas. No des por sentado que los demás están equivocados, sé abierto y receptivo.

No es lo mismo decirle a un compañero: Estás en un error, sí que hemos sido comprensivos contigo; que preguntarle: ¿Crees que podemos hacer algo más para ayudarte a solucionar el problema?

Otro punto que debes tomar en cuenta es que si la situación es tensa, cuanto menos digas menor será también la posibilidad de que cometas un error y tengas que arrepentirte. Sé concreto y conciso y busca resolver el conflicto, nunca agravarlo.

  1. Cuida tu lenguaje corporal

Tu jefe habla de que los resultados del mes han sido “buenos” pero cruza los brazos sobre el pecho cuando lo dice. Esto te da la pauta de que está a la defensiva.

Cuando debas comunicar algo con tacto, además de las palabras dichas con educación, amabilidad y diplomacia, es fundamental acompañar la conversación con los gestos adecuados: Mirar a los ojos, no tomar apuntes (a menos que sean imprescindibles), no cruzar los brazos y mantener una postura adecuada y de apertura.

  1. Nunca reacciones emocionalmente

Si estás enojado, NO es el momento de decirle nada a nadie. Tómate el tiempo para calmarte, antes de buscar soluciones a determinado problema. Aprender a controlar las emociones es sin dudas un pilar de la carrera al éxito. Si lo necesitas, tómate un descanso, da un paseo o haz algo que te despeje. Cuando recuperes tu compostura serás capaz de solucionar cualquier conflicto.

Consejo 1

El tacto está fuertemente influenciado por la cultura, ya que en cada una de ellas hay determinadas costumbres, gestos y formas de hablar que moldean las comunicaciones. Una misma expresión o un gesto pueden ser interpretados de forma diferente según el origen o la nacionalidad de quien la oye o lo ve, así que si debes tratar con personas de diferente cultura asegúrate de que no malinterpretarán lo que dices o haces.

Consejo 2

Una cosa es la discreción, fundamental en las relaciones laborales y/o personales y otra muy diferente es la sumisión o el abuso de poder. Los derechos de los demás son tan importantes como los tuyos, pero si debes comunicar un fallo, hazlo de forma constructiva, nunca destructiva. Y jamás consideres que la mentira o el engaño son opciones. Si no vas a cumplir con una entrega avisa; es preferible eso a que tener que dar explicaciones por fallar en lo pactado.

Consejo 3

Hay veces en las que no puedes o no quieres participar en algún evento, pero rechazarlo con un No tajante no es lo más apropiado pues podría cerrarte las puertas a otras actividades que quizá sí te interesen, o podría dejarte como una persona maleducada o falta de modales. Te dará una mejor imagen agradecer la invitación, explicar que tu agenda te impide concurrir y pedirle a quien te invita que por favor cuente contigo para la próxima vez y que esperas tener el tiempo suficiente para estar presente.

Consejo 4

Huye de los chismes. No intervengas en conversaciones en las que se critica a alguien a sus espaldas y si tienes la autoridad suficiente no permitas que ese sea un tema de conversación ya sea en reuniones formales o informales organizadas por ti.

Explica claramente tu posición: Disculpadme, pero el cotilleo no me interesa, les agradezco que no me involucréis en él. Nunca digas que son malas personas o vayas con el cuento a otros de que estaban hablando de ellos por detrás, porque te convertirás en cómplice y perderás credibilidad.

El tacto paso a paso

  • Busca el momento apropiado para plantear el problema.
  • Mantén la calma y el control de la situación, siempre.
  • Usa las palabras adecuadas con el fin de alcanzar una solución, no de agravar la situación.
  • Di la verdad, pero con diplomacia y educación
  • Para proporcionar retroalimentación puedes intercalar comentarios positivos con los negativos, para que no todo suene a crítica.
  • Sé positivo, trata de sumar, busca resultados que comprometan al interlocutor y que también le beneficien, en lo posible.
  • Ten una actitud abierta en todo momento tanto en tus palabras como en tus gestos.
  • Trata de aliviar tensiones, eliminar culpas y encontrar alternativas viables.
  • Busca el equilibrio, no que alguien gane y otro pierda.
  • Nunca manipules de forma malintencionada a tu interlocutor, eso irá en detrimento de tu imagen.
  • Utiliza la empatía y sé autocrítico.
  • Maneja un vocabulario comprensible y practica la escucha activa.

Una reflexión final

El tacto es la capacidad de entregar un mensaje difícil de la mejor manera con el fin de no afectar los sentimientos de otras personas y preservar las relaciones. Abarca muchos aspectos, como la inteligencia emocional, la discreción, la compasión, la honestidad y la cortesía.

Para desarrollar el tacto debes pensar cuidadosamente antes de hablar, además de tener en cuenta la manera en la que los demás podrían interpretar tus palabras y tus gestos. Utiliza tus habilidades de escucha activa, presta atención al lenguaje corporal y nunca reacciones emocionalmente. Lo fundamental es que consigas transmitir tu mensaje de la manera más eficaz y asertiva, sin que nadie se sienta manipulado, herido en sus sentimientos o maltratado.

Si te ha parecido interesante, puedes compartirlo en redes sociales: