Desarrollando el Optimismo

por Carlos Del Castillo
Psicología Positiva

Estudios sobre el optimismo y técnicas para ser optimista

El optimismo es una técnica que se puede aplicar en practicamente todos los campos y está a la vanguardia del liderazgo, ya que se han descrito numerosos libros y artículos como por ejemplo “Beneficiarse de lo Positivo” de Margaret Greenberg y Senia Maymin.

Así como la disciplina es buena para resolver problemas como la forma en que hay que actuar ante una circunstancia en determinado momento, también es crucial que entendamos qué impulsa a las personas a dar lo mejor de sí mismos a los demás. Por algo Gottfried Leibniz uno de los investigadores del cálculo, es también conocido por su Filosofía de Optimismo. Fue considerado como un optimista empedernido afirmando que, “vivimos en el mejor de los mundos posibles.” El optimismo es una competencia emocional que puede ayudar a aumentar la productividad, mejorar la moral de los empleados, superar conflictos y tener un impacto positivo en nuestras vidas y las de los demás

Al hablar del optimismo uno se enfrenta al peligro de ser visto como alguien que aboga por el excesivo de positividad o por enfoques quijotescos. Sin embargo, la verdad es que el optimismo ha demostrado ser una herramienta poderosa aportará mucho a su vida personal y le dará una ventaja competitiva profesional en su carrera. De hecho, hay mucho que ganar cuando se decide cultivar una perspectiva optimista.

Toma el liderazgo por ejemplo. En ninguna parte es el optimismo tan importante como en las organizaciones que dependen de líderes. Un líder altamente efectivo tendrá un efecto transformador sobre sus empleados, porque tiene el don de ser capaz de convencer a los demás de que pueden alcanzar  niveles de rendimiento que están más allá de lo que ellos creían posible. Son capaces de pintar una visión optimista y alcanzable del futuro para sus colegas y subalternos, mueven a otros a no quedarse estancados en el hecho de que “así se hacen las cosas por aquí” y les ayudan a ver “cómo las cosas podrían hacerse mejor.”

En La Ventaja del Liderazgo, ensayo de Warren Bennis, líder de la Fundación Drucker Guía del Líder, nos dice que el optimismo es una de las principales cosas que la gente necesita de sus líderes con el fin de lograr resultados positivos. Cada “líder ejemplar que he conocido” escribe Bennis, “tiene lo que parece ser una medida injustificada de optimismo, que ayuda a generar la energía y el compromiso necesarios para lograr resultados.”

Podemos hacer una consideración a la inversa: que una persona pesimista esté dentro de una organización de creatividad e innovación. Para ser innovadores es necesario estar abiertos a nuevas ideas y posibilidades, estar dispuestos a correr riesgos y animar a otros a tomar riesgos y a sentirse predispuestos a desafiar las trabas o preconceptos, con el fin de crear nuevas soluciones, productos o mejorar los ya existentes.

En resumen, es necesario tener un sentido de aventura y una expectativa de éxito. Aquellos que tienen una visión pesimista, normalmente se aproximan a cambios en el estatus quo (Locución latina que significa: “estado del momento actual”), con frases que pueden resultarte familiares como: “hemos intentado esto antes”, “no va funcionar” o “nunca lo conseguirás”. Tales individuos a menudo se etiquetan a sí mismos como “abogados del diablo” cuando en realidad lo que son es pesimistas con un alto grado de falta de estímulos y miedo al cambio. ¿Cómo puede alguien que tiene una perspectiva pesimista cambiar la seguridad por lo desconocido, por muy tentador que sea?

Hay otras áreas que se ven afectadas positivamente por el Optimismo. Las ventas, por ejemplo; un estudio muestra que el nuevo personal de ventas en el Metropolitan Life que tuvieron una alta puntuación en optimismo, vendieron 37% más seguros de vida en sus primeros dos años, que aquellos que eran pesimistas por naturaleza (Seligman 1990).

Tal vez lo más importante es lo que revelan innumerables estudios que han demostrado que las personas con una visión optimista tienen relaciones más sanas, gozan de mejor salud mental y física y viven más tiempo.

En el libro “La Sabiduría del Ego”, el Dr. George E Vaillant, profesor de psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard, escribe acerca de las personas que tienen “capacidad de doblarse sin romperse y una vez doblados, saltar hacia atrás.” Menciona que además de las fuentes externas de resistencia, como la buena salud y los apoyos sociales, estos individuos buena autoestima y un optimismo saludable que proviene de su filosofía de vida.

Entonces, ¿cómo reconoces a un optimista? Alan Loy McGinnis, autor de “El Poder del Optimismo”, estudió las biografías de más de 1000 personas famosas y aisló 12 características que él llamó “de la personalidad optimista”.

Una de ellas es que: “los optimistas buscan soluciones parciales”, es decir liberados de la tiranía del perfeccionismo y la parálisis del análisis, ellos están abiertos a dar pequeños pasos hacia la consecución del éxito.

Otras características es que: “los optimistas utilizan su imaginación para ensayar el éxito”, en otras palabras ellos proyectan imágenes mentales positivas de los resultados que pretenden obtener, al igual que lo hacen algunas figuras del deporte. Michael Jordan por ejemplo, una vez indicó que él nunca juega un partido que no ha visualizado primero.

Otro rasgo es que los optimistas “piensan que tienen gran capacidad de estiramiento” y por ello están absolutamente convencidos de que  lo mejor de sus vidas, a nivel personal y laboral, siempre está por llegar.

El Dr. Martin E Seligman, el erudito moderno más a menudo asociado con el estudio de los rasgos de los optimistas, catedrático de Psicología de la Universidad de Pennsylvania, ha dedicado décadas a estudiar a las personas optimistas y a generar diversos informes de los tres rasgos que tienen en común.

Según Seligman: los optimistas ven la adversidad en sus vidas como temporales, específicas y externas, es decir que no son del todo su culpa, en contraposición a los pesimistas que ven la adversidad como inmutable, omnipresente y más personal. En vista de los contratiempos, desafíos o trabajos difíciles, el pesimista probablemente prevea lo peor e incluso renuncie, mientras que los optimistas perseverarán.

El optimismo, es por lo tanto un componente importante de logro, es especialmente importante en tiempos de caos, cambios o turbulencias. Los que tienen una visión optimista sabrán lidiar con los golpes que da la vida, serán más proactivos y persistentes y no perderán las esperanzas de que todo mejore.

Así que, ¿de dónde viene el optimismo? ¿Es algo con lo que nacemos o que aprendemos? Para algunas personas afortunadas ser optimista es algo natural. La buena noticia es que para los que no lo son naturalmente, el optimismo es una actitud que puede ser aprendida y practicada. Aquí mostramos algunas estrategias que puedes considerar para convertirte en una persona optimista:

  1. Evita los ambientes negativos. Si esto no es posible, haz todo lo necesario para buscar la compañía de los individuos más positivos de tu organización. A veces esto puede significar confraternizar con los compañeros de otros departamentos, pero comprobarás que el optimismo puede “contagiarse”.
  2. Celebra tus puntos fuertes. La clave para el alto rendimiento y la felicidad es fortalecer tus puntos fuertes. Esto no quiere decir que no debas corregir tus defectos, pero no deben convertirse en una obsesión; céntrate en lo que haces bien y sigue adelante.
  3. Cuida tu bienestar espiritual y emocional. Puedes recurrir a la lectura de material de inspiración diaria. Sin embargo, esta fase puede ser diferente para cada persona. Algunos se inspiran mediante reflexiones diarias, otros mediante la lectura de biografías de personas exitosas en su campo, a otros puede inspirarlos el leer acerca de todas las novedades que les gustan.
  4. Administrar o ignorar lo que no puedes cambiar. Cuando te enfrentas con contratiempos identifica qué es lo que puedes cambiar de forma proactiva y trata de encontrar maneras para hacer algo al respecto. Quizá hemos escuchado este consejo – vale la pena repetirlo – inspirado en las palabras de Benjamín Franklin: “a veces no somos capaces de controlar todo lo que nos sucede, pero siempre podemos controlar lo que sucede dentro de nosotros”, es hora de ponerlo en práctica.
  5. Aprender a replantear. Esto implicaría deliberadamente cambiar la perspectiva y buscar lo positivo escondido en una situación negativa, como dice el proverbio: “Busca ell regalo en la adversidad”.
  6. Adapta tu lenguaje y tus perspectivas. Considera cómo un simple cambio en el lenguaje que utilizas puede hacer una diferencia en tu perspectiva. Con frecuencia decimos “si pero…” en respuesta a alguna sugerencia de sus jefes; el “pero” niega automáticamente todo lo que ha dicho en la parte inicial de la frase. Un simple cambio como decir “si y…” podría hacer una diferencia positiva. Esto lo puedes comprobar incluso en los mensajes de correo electrónico que has enviado recientemente. Haz un recuento de las palabras negativas que hay en ellos. Esto podría ayudarte a esclarecer tu forma de comunicarse. Sé positivo en todo lo que dices, escribes o haces.
  7. Enfócate fuera de tí mismo. Hazlo en las personas importantes en tu vida, en tus actividades y en los proyectos que ves que pueden progresar. Bertrand Rusell dijo una vez que la forma más rápida para hacernos y sentirnos miserables, es centrarnos contínuamente en nosotros mismos.
  8. Fomenta una cultura de optimismo. Sobre todo cuando estés a cargo de otras personas en el trabajo. Espera, desea y apoya que las personas tengan éxito y aprende a alegrarte por ellos. Aun cuando en ocasiones no logren lo que se proponen hacer, anímalos para que puedan enfrentar el próximo desafío. Un simple: “yo sé que lo harás mejor la próxima vez” puede tener efectos muy positivos.
  9. Cultivar la espontaneidad. Considere la posibilidad de dejar a un lado todos sus planes de vez en cuando para dar un paseo con sus hijos, jugar o asistir a un espectáculo. El salir de su zona de confort por ser espontaneo ayuda a desarrollar su musculo optimista, ya que la espontaneidad implica esencialmente una expectativa de tener una experiencia placentera.
  10. Considera los beneficios para la salud. Si necesita una motivación extra para practicar el optimismo, ten en cuenta que las estadísticas vinculan el optimismo a una mejor salud. Como explica el Dr. Seligman, hay evidencia para creer que el sistema inmunológico en personas optimistas es más fuerte que en personas pesimistas.

Reflexión:

Si grandes pensadores, filósofos, matemáticos y científicos consideran el optimismo como una habilidad importante para el éxito, es momento de poner más atención en la forma en que pensamos y nos desarrollamos. El optimismo es un componente esencial en los líderes de las grandes organizaciones, lleva consigo una serie de características positivas que ayudan al individuo no solo a lograr lo que se propone, sino a salir de la adversidad. Aprender a ser optimistas es una meta productiva que podemos desarrollar mediante algunos pasos y técnicas.

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