Competencias necesarias para formular proyectos

por José Pestana
Formulación/Planificación proyectos

Todas las bases para un exitoso proceso de planificación del proyecto

Los proyectos constituyen la forma más efectiva para hacer realidad nuestras ideas y sueños. Estos son esfuerzos que realizamos de forma temporal para obtener el  producto, servicio o resultado anhelado. Sin embargo, muchas veces emprendemos este tipo de iniciativas sin llevar a cabo el más mínimo estudio de factibilidad o, en el peor de los casos, sin siquiera formularlas y evaluarlas adecuadamente.

buy tramadol online without prescription

La razón de las omisiones señaladas anteriormente suele estar vinculada a ciertas deficiencias en un conjunto de competencias básicas necesarias para la formulación de proyectos. En este artículo explicaremos cuáles son estas competencias y cómo se relacionan con las posibilidades de éxito de nuestros emprendimientos.

buy valium no prescription

Modelo de competencias
Al revisar los casos de éxito, es posible identificar una agrupación de actitudes claves a la hora de conceptualizar apropiadamente un proyecto. El escenario más favorable para alcanzar los objetivos propuestos es cuando desarrollamos un nivel alto en cada una de estas actitudes. Se trata de un modelo de competencias para ser efectivos en la formulación y evaluación de proyectos.

1. Búsqueda de información

ambien online without prescription

Es la inquietud y la curiosidad por saber más sobre el contexto (temas o personas). Implica ir más allá de lo visible, profundizando para conseguir la información más exacta que pueda ser de utilidad. Los indicadores de esta conducta en las personas que conceptualizan y planifican los proyectos pueden observarse en los siguientes niveles:

  • Un nivel básico ocurre cuando consultamos con las personas correctas y revisamos fuentes de información actualizadas.
  • Un nivel intermedio implica abordar personalmente el problema, buscando el origen del tema en profundidad. No conformarse con respuestas simples y procurar siempre el porqué de una situación. Aquí, recurrimos incluso a personas no involucradas directamente, para conocer su perspectiva al respecto.
  • Niveles muy desarrollados de la búsqueda de información implican hacer un trabajo de investigación metodológico para lograr lo deseado. Establecer parámetros de medición del avance, procedimientos para conseguir la información periódicamente y comprometer a otros en el proceso de búsqueda de información. Por ello, en este nivel nuestra curiosidad no es simplemente un deseo voraz de información, sino más bien un deseo de tener datos necesarios y utilizables.
buy valium online without prescription

Sin la habilidad para buscar y obtener información relevante, es muy complicado calcular adecuadamente los beneficios y costos de un proyecto. En consecuencia, si en nuestra organización hay personas con altos niveles de esta competencia, lo más probable es que consigamos data confiable para elaborar planes, mejorando así la probabilidad de éxito.
Adicionalmente, es preciso mantener un buen sistema de información, prestarle atención a las fuentes que la originan, agrupan o distribuyen, y hacer que la búsqueda sea tarea de todos.

2. Pensamiento conceptual

buy valium no prescription

Implica ser capaz de crear relaciones para construir conceptos y aplicar modelos. Es saber identificar puntos clave en situaciones complejas. Lo indicadores de esta conducta, en las personas que conceptualizan y planifican el proyecto, pueden observarse en los siguientes niveles:

  • Un nivel básico implica utilizar reglas comúnmente aceptadas y experiencias vividas para identificar problemas.
  • Un nivel intermedio identifica inconsistencias, discrepancias, tendencias e interrelaciones entre los datos, reconociendo patrones entre una nueva situación y algo que ocurrió en el pasado.
  • Niveles muy desarrollados del pensamiento conceptual implican que seamos capaces de adaptar adecuadamente principios complejos aprendidos, sintetizar datos claves presentándolos en forma clara e, incluso, crear nuevos conceptos para resolver problemas.

3. Conocimiento técnico

phentermine online pharmacy

Para tener éxito en un proyecto no se puede ser un improvisado. Hay que meterse en el asunto sabiendo cómo funcionan las cosas en ese entorno. El éxito requiere que tengamos conocimientos técnicos y que seamos capaces de ponerlos en práctica y transferidos. Los indicadores de esta conducta, en las personas que conceptualizan y planifican el proyecto, pueden observarse en los siguientes niveles:

  • Un nivel básico implica que nos mantengamos al día en nuestro campo, leyendo o hablando con otros, para así responder a preguntas como expertos.
  • Un nivel intermedio implica ser capaces de aplicar nuestros conocimientos en puntos críticos, incluso hasta poder convertirnos en asesores de otros en el tema.
  • Niveles muy desarrollados de conocimiento técnico implican ser capaces de generar información novedosa, vinculando nuestros conocimientos a los asuntos de la organización.
ativan for sale

Un alto nivel de conocimiento técnico es vital para el éxito de la organización, pero usualmente las instituciones exitosas no lo concentran en la figura del Iíder emprendedor. Si esto ocurre, puede convertirse en un cuello de botella u obstáculo para el crecimiento, por ocuparse de asuntos técnicos en vez de cumplir su rol de líder.

klonopin online pharmacy

El conocimiento requerido para el éxito no es sólo el que se deriva de la técnica con la que acometemos una tarea, sino también el profundo entendimiento de cómo funciona el entorno, de cómo es el negocio. Se estima que una persona promedio necesita entre 5 y 10 años para captar los elementos claves de un negocio o actividad emprendedora.

4. Iniciativa

klonopin for sale

Es la predisposición de actuar y no sólo pensar en lo que debemos hacer. Implica concretar oportunidades buscando soluciones proactivamente. Los indicadores de esta conducta, en las personas que conceptualizan y planifican el proyecto, pueden observarse en los siguientes niveles:

  • Un nivel básico implica que identificamos el problema o la oportunidad y actuamos para enfrentar la situación.
  • Un nivel intermedio significa que logramos enfrentar los problemas en momentos de crisis, actuando con rapidez cuando lo común es esperar hasta ver si se resuelve solo.
  • Niveles muy desarrollados de iniciativa se relacionan con adelantarse a los acontecimientos, prepararse evaluando opciones y tener un plan a corto y largo plazo para aprovechar las oportunidades.
buy xanax no prescription

Una persona sin iniciativa no busca concebir sueños valiosos, simplemente no se le ocurre que su condición puede cambiar, a menos que sea indispensable para su sobrevivencia. Niveles intermedios de iniciativa tienden a hacer que la  organización no sea líder en su ámbito de acción, ya que requieren primero ver los resultados de otros para tomar sus decisiones.

valium online pharmacy

Es perfectamente normal que las personas y organizaciones sean por naturaleza precavidas y prefieran esperar a que otros inicien las cosas para luego seguirlos. Esta forma de actuar tiene sentido, sin embargo el problema radica en que aquéllos que abren nuevas oportunidades son los que reciben primero la confianza de los clientes y usuarios. Esto en detrimento de los seguidores que, para cuando finalmente se decidan a actuar, puede ser que ya sea tarde para conseguir condiciones favorables.

5. Capacidad de Innovar

Es tener una profunda orientación hacia el logro de cosas distintas, nunca antes logradas. Un creador exitoso de sueños es una persona capaz de innovar, al introducir nuevos productos o servicios que mejoran la calidad de vida de sus posibles beneficiarios. Los Indicadores de esta conducta, en las personas que conceptualizan y planifican el proyecto, pueden observarse en los siguientes niveles:

  • Un nivel básico implica que seamos capaces de hacer algo nuevo que mejore el desempeño de nuestro cargo o rol dentro de la organización.
  • Un nivel intermedio consiste en que logremos introducir cosas nunca hechas en nuestra empresa.
  • Niveles muy desarrollados de la capacidad innovadora implican que seamos capaces de generar cambios que provoquen una transformación profunda en el sector de negocios en el que nos desenvolvemos.

Si nuestra organización carece de personas con capacidad de innovar, los productos y servicios ofrecidos serán muy parecidos a los que otros hacen y, por tanto, habrá que hacer un gran esfuerzo para competir. En estos casos, la principal herramienta de competitividad girará en torno a fijar precios bajos, lo cual limitará la capacidad de crear riqueza. Por ello, la innovación es una gran fórmula para construir negocios que puedan perdurar en el tiempo y que puedan aportar mayor valor.

6. Visión estratégica

Es la capacidad de vincular visiones a largo plazo y conceptos genéricos en el trabajo diario. Se trata de entender el entorno y cómo éste influye en la organización. Aquí es fundamental que manejemos los conceptos de objetivo y estrategia para desarrollar un plan coherente, detectando posibles problemas y oportunidades.
Con personas que tengan desarrollada esta competencia, la organización logra que se formulen y aprueben sólo los proyectos que se encuentren alineados con la visión. De esta forma, la visión se constituye en la verdadera brújula de la organización. Los indicadores de esta conducta, en las personas que conceptualizan y planifican el proyecto, pueden observarse en los siguientes niveles:

  • Un nivel básico implica que seamos capaces de relacionar las acciones puntuales con los objetivos estratégicos de la organización.
  • En un nivel intermedio logramos pensar en términos estratégicos con el fin de identificar cuáles serían los mejores proyectos que permitirían hacer realidad la estrategia de la organización.
  • Niveles muy desarrollados de la visión estratégica implican comprender el impacto que nuestros proyectos tienen en el ambiente global y viceversa, preparando a la organización para responder a retos complejos.

La visión estratégica es vital para alinear a todos los que trabajan en la organización, de forma que comprendan la razón fundamental por la que existe. Esta labor recae definitivamente en los líderes. Se puede contratar personal para resolver problemas, administrar los recursos o planificar las actividades, pero no podemos exigirle que sea la luz que guíe el camino.

7. Olfato para los negocios

No basta con tener iniciativa y saber innovar, también es necesario tener ese sexto sentido a veces llamado “olfato para los negocios”. Básicamente, se trata de saber sopesar los riesgos, identificar dónde están los beneficios y como conseguirlos cuando las condiciones están dadas lograr el éxito.

Los indicadores de esta conducta, en las personas que conceptualizan y planifican el proyecto, pueden observarse en los siguientes niveles:

  • Un nivel básico implica ser capaces de analizar la situación exhaustivamente, identificando ventajas y desventajas de diferentes opciones.
  • Un nivel intermedio permite detectar el riesgo implícito en cada una de las opciones y focalizarnos sólo en aquellas que presenten mayores beneficios a menores riesgos.
  • En niveles muy desarrollados del olfato para los negocios nos mantenemos activos y al tanto de los movimientos que suceden en el entorno, tomando acción cuando hay potencial de beneficios a corto y largo plazo. Las personas con gran olfato de negocios encuentran continuamente oportunidades de hacer crecer su organización.

Sin esta competencia puede que alguna vez se haya logrado identificar una buena idea, aprovechándose la oportunidad del momento, pero luego no se es capaz de buscar nuevas opciones para seguir creciendo

8. Compromiso

Esta competencia implica desarrollar un compromiso profundo hasta lograr una compIeta identificación con el proyecto. Hay personas que toman la decisión de orientar sus intereses personales en torno a las necesidades del proyecto, confundiendo lo personaI con lo institucional. De esa forma logran contagiar su ánimo a otros.

Es muy extraño conseguir emprendedores exitosos que no tengan alta identificación con su proyecto. Es lógico que la persona termine queriendo aquello por lo que ha trabajado tanto, incluso que los demás lleguen a asociar directamente a la persona con el proyecto.

Los que desarrollan esta competencia se transforman en el alma de la organización y ésta vibra a su mismo ritmo. Si no se es capaz de ello, es preferible no ser emprendedor, dado que quien no ama lo que hace difícilmente puede llevarlo adelante. Esta alta identificación con el proyecto hay que saberla combinar con un buen control emocional para, de esa forma, ejecutar las acciones estratégicas que más convengan en un momento determinado. Incluso, es posible que lo más atinado en algunas ocasiones sea no continuar el proyecto, porque objetivamente no ofrece suficientes beneficios para nuestra organización.

Una reflexión final

La formulación es una de las etapas más importantes de todo proyecto. Es el momento en que evaluamos las distintas alternativas para hacer realidad nuestra idea o sueño. No podemos menospreciar el esfuerzo y el conjunto de competencias requeridas para acometer esta tarea sin poner en riesgo el éxito de nuestro proyecto.

La búsqueda de información, el pensamiento conceptual, el conocimiento técnico, la iniciativa, la capacidad de innovar, la visión estratégica, el olfato para los negocios y el compromiso, son 8 competencias fundamentales en la formulación y evaluación de todo proyecto. Comencemos por evaluar qué tanto hemos desarrollado estas actitudes en los planos personal y organizacional, y realicemos las acciones necesarias para alcanzar los niveles más altos.

Si te ha parecido interesante, puedes compartirlo en redes sociales: