Cómo superar el miedo al fracaso

por Sandra Monteverde

Para avanzar necesitas enfrentar tus miedos

¿Alguna vez has tenido tanto miedo de fallar en algo, que finalmente ni siquiera lo intentaste? ¿O el miedo a equivocarte significó que, subconscientemente, auto limitaste tus esfuerzos para evitar la posibilidad de un fracaso mayor?

La mayoría hemos experimentado estos temores, en uno o varios momentos de nuestras vidas. El miedo al fracaso puede ser inmovilizador, lo que se traduce en que acabamos por anclarnos y no avanzar.  El problema estriba en que en el momento en el que permitimos que el miedo nos detenga, lo más probable es que desperdiciemos oportunidades fabulosastanto para nuestra vida personal como profesional.

En este artículo vamos a examinar el miedo al fracaso: qué es lo que significa, qué lo causa y cómo superarlo, para disfrutar del verdadero éxito, tanto en el trabajo como en la vida familiar, social y hasta con nuestros propios colegas.

Causas del miedo al fracaso

Para encontrar las causas del miedo al fracaso, primero necesitamos entender qué es lo que realmente significa el término “fracaso”, ya que todos tenemos diferentes definiciones de esta palabra, simplemente porque cada individuo tiene sus propios puntos de referencia, valores y sistemas de creencias.

Concéntrate en tu propia definición y ten en cuenta que, lo para una persona significa un rotundo fracaso, para otra, con diferentes puntos de vista y/o motivaciones podría ser simplemente una gran experiencia de aprendizaje, un obstáculo a vencer o un desafío personal.

Muchos de nosotros tenemos temor a fracasar, al menos una parte del tiempo. Pero este miedo (también llamado “atiquifobia” en sus casos más graves) sobreviene y es negativo, cuando permitimos que nos impida hacer todo aquello que sabemos es fundamental para lograr nuestros objetivos.

El miedo al fracaso puede estar relacionado con muchas causas. Por ejemplo, tener padres muy críticos o sentir que no se cuenta el apoyo o el aval de los progenitores es una causa para algunas personas, debido a que durante la infancia no se sintieron seguros y/o secundados en sus metas, proyecten esta negatividad a la edad adulta.

Experimentar un evento traumático en algún momento de la vida también puede desencadenar temores. Por ejemplo, una persona que debía hacer la presentación de un determinado producto delante de un público numeroso y le dominó el “pánico escénico”, llevándolo a hacerlo realmente mal, no querrá volver a pasar por experiencias similares, no importa el tiempo que transcurra.

Signos de miedo al fracaso

Zona de confort: las personas deciden no arriesgarse a probar cosas nuevas, por temor a fracasar o a involucrarse en proyectos desafiantes, por lo que se mantienen en la seguridad del entorno conocido.

Auto-sabotaje: se puede dar en forma de ansiedad excesiva, que detiene y paraliza al individuo o se caracteriza por esgrimir motivos insólitos con tal de dilatar el momento de enfrentar el motivo del miedo o presenta pautas similares, que acaban en el no cumplimiento de los objetivos.

Baja autoestima: si la persona involucrada no tiene la suficiente confianza en sí mismo empleará una serie de declaraciones negativas como: “soy incapaz de hacerlo” o “nunca seré lo suficientemente bueno para obtener esa promoción”, con las que socava aún más la poca fe en sus propios actos.

Perfeccionismo: esta es la disposición que tienen algunas personas a realizar aquellas tareas que sabe que terminarán exitosamente. Quién cae en el perfeccionismo, para todo lo que le plantee algún temor, buscará excusas y no emprenderá nuevos retos.

“Fallar” es una cuestión de perspectiva

Es casi imposible pasar por la vida sin experimentar algún tipo de fracaso. Las personas que lo logren probablemente vivan con tanta cautela que, en pocas palabras, en realidad no están viviendo, sino casi vegetando.

Lo maravilloso del fracaso es que depende de nosotros decidir de qué manera afrontarlo. Podemos optar por la forma negativa: es decir, verlo como “el fin del mundo” o como una prueba más de lo poco que somos y/o valemos.

O, en cambio, podemos ver el fracaso positivamente, como la experiencia de aprendizaje increíble que a menudo resulta. Cada vez que fallamos en algo podemos elegir asimilar una lección y aprender de nuestros errores.

Estas lecciones son muy importantes, porque nos forjan y nos dan todas las herramientas para no caer nuevamente en el mismo error, recuerda que aquello de “tropezar dos veces con la misma piedra” es una justificación de derrotados. Los fracasos nos detienen solo si lo permitimos.

Es fácil encontrar gente exitosa que haya experimentado fracasos: Albert Einstein suspendió matemáticas varias veces en el Instituto, a Michael Jordan su profesor de baloncesto de la escuela secundaria le dijo que no tenía talento y Richard Branson, dueño de Virgil, abandonó sus estudios en secundaria, porque se sentía incapaz de estudiar.

La mayoría de nosotros tropezaremos y caeremos, la vida nos dará más de un golpe, tomaremos malas decisiones y muchas puertas se nos cerrarán. Pero es bueno que recordemos que si Albert Einstein ganó el Premio Nobel de Física fue porque no sucumbió a la desesperación cuando suspendía “Mates”.

Lo mismo puede decirse del resto de los nombrados anteriormente. Ninguno dejó de luchar, de enfrentar sus temores y de superar sus defectos o aprender de los errores, a sabiendas de que, si el temor al fracaso los detenía, perderían oportunidades preciosas de ser lo que realmente deseaban y de hacer realidad sus sueños.

El fracaso también puede enseñarnos cosas sobre nosotros mismos que nunca habríamos aprendido de otra manera, dado que, en el momento de enfrentar una situación, si sacamos fuerzas de flaqueza y la superamos o recibimos apoyo y fortaleza de nuestros amigos y/o de la familia o encontramos una motivación inesperada para tener éxito, el sentimiento que nos invade es el de victoria.

La realidad es que mucho más a menudo de lo que tú te crees, las ideas valiosas vienen sólo después de un fracaso. Aceptar y aprender de esas ideas es clave para tener éxito en la vida, ya que nuestros errores están para alimentar nuestro deseo de superación.

Superando los miedos

Es importante darse cuenta de que cada vez que emprendemos una tarea, por nimia que sea, siempre existe la posibilidad de que fracasemos. Enfrentar cada oportunidad como si fuera la más importante de nuestras vidas es un acto de valentía y además, nos dará una vida más plena y gratificante.

Sin embargo, aquí hay algunas herramientas que puedes emplear para reducir tu miedo al fracaso:

Analiza todos los resultados potenciales: muchas personas experimentan miedo al fracaso porque temen a lo desconocido. Cuando se consideran todos los resultados potenciales de una decisión, es muy posible que dichos temores se desvanezcan por sí solos.

Aprende a pensar de manera más positiva: el pensamiento positivo es una forma increíblemente poderosa de construir confianza en uno mismo y de neutralizar el auto-sabotaje.

Imagina el peor escenario: en algunos casos, el peor de los casos puede ser realmente desastroso y puede ser perfectamente racional temer el fracaso. En otros casos, sin embargo, este peor caso en realidad no puede ser tan malo y el reconocimiento de esto te ayudará a superar el temor a equivocarte.

Ten un plan de contingencia: cuando una persona se enfrenta a un desafío y tiene miedo de fallar en algo, tener un “Plan B” puede ayudarle a sentirse más seguro y a darle fuerzas “extra” para seguir adelante.

Establecer metas puede hacer la diferencia

Si tienes miedo al fracaso, puede ser que no te sientas cómodo al momento de determinar tus metas. El artículo Reglas de oro para fijarse metas puede serte de gran utilidad, ya que te explica claramente cómo tener objetivos claros nos ayudan a definir dónde queremos ir en la vida y que sin metas, no tenemos un destino seguro.

Muchos expertos recomiendan la visualización mediante Imágenes Guiadas como una poderosa herramienta para el establecimiento de metas. Imaginar cómo será la vida después de haber alcanzado tu meta es un elemento sumamente motivador para luchar por tus objetivos.

Sin embargo, la visualización podría producir los resultados opuestos en las personas que tienen demasiado miedo al fracaso. Las investigaciones demuestran que las personas que temen equivocarse a menudo, se frustran con el solo hecho de visualizar algo que “a priori” creen inalcanzable.

Entonces, ¿qué puedes hacer en su lugar?

Comienza estableciendo metas pequeñas y alcanzables. Deben ser objetivos que realmente desees obtener, pero que no te resulten abrumadoramente desafiantes. Piensa en estas metas como “victorias tempranas”, que están diseñadas para ayudarte a aumentar la confianza en ti mismo.  Estas pequeñas victorias deben ser vistas como “un paso más” en el logro de metas mayores.

Un ejemplo muy claro se da cuando la persona es tímida por naturaleza. Si este es tu caso, imagina algo que no te atreverías a hacer, como hablar con un nuevo jefe y proponerle alguna iniciativa. El primer paso será romper el hielo y comenzar a comunicarte.

Trata de elegir metas pequeñas que se convertirán en los pasos que debes dar para encaminarte hacia objetivos mucho más grandes. No te concentres solo en la imagen, sino enfócate en dar el siguiente paso: preséntate ante el nuevo jefe y salúdale con cortesía, lo demás llegará poco a poco.

Nota
A veces, tener demasiado miedo al fracaso puede ser un síntoma de una condición de salud mental más seria de lo que aquí se plantea. Si estos temores afectan de forma muy pronunciada tu vida cotidiana, es importante que hables con un médico para obtener asesoramiento y ayuda.

Puntos clave

Muchos de nosotros, a veces, tenemos miedo de fracasar, pero no debemos permitir que ese miedo nos impida seguir adelante, porque podemos perder la oportunidad de alcanzar nuestros sueños.

El miedo al fracaso puede tener varias causas: desde situaciones que te marcaron en la infancia hasta los errores que hemos cometido a lo largo de nuestra vida. Es importante darse cuenta de que siempre tenemos una opción: podemos elegir tener miedo o enfrentar los retos y poner empeño en superarlos.

Si eres de los que padece de miedo al fracaso comienza por establecer metas pequeñas, que te ayudarán a afianzar tu auto confianza y ve paso a paso hasta llegar a plantearte metas mayores.  En algunos casos,  incluso lograrás estas metas mayores sin apenas darte cuenta al ir consiguiendo las más pequeñas.

Aprende a explorar y a evaluar todos los posibles resultados racionalmente, desarrolla planes de contingencia y practica el pensamiento positivo. Ten en cuenta que el hecho de avanzar lenta pero constantemente será la forma adecuada de superar tus miedos.

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