Cómo disculparse

por Felipe Bernal
pedir perdón

Claves para salir de situaciones comprometidas

Una de las situaciones más engorrosas a las que nos podemos enfrentar es la de tener que pedir disculpas. En general, a todo ser humano se le dificulta la tarea de excusarse por algún error de una manera apropiada. Esto suele ser más complicado en el ambiente laboral, ya sea que haya que justificar nuestro proceder ante un compañero o incluso un superior. Sea cual sea la situación es muy útil que aprendamos a hacerlo correctamente y con gracia, de manera que la disculpa sea eficaz y nos permita  continuar con una relación positiva con la persona ofendida.

¿Qué es una disculpa?

Una disculpa es una declaración que tiene dos elementos claves y varias justificaciones:

  • Los principales elementos son: mostrar tus remordimientos por tus acciones y reconocer el daño que las mismas puedan haber causado a otra persona.
  • Todos tenemos la necesidad de aprender habilidades para disculparnos correctamente ya que después de todo, nadie es perfecto.
  • Todos cometemos errores y tenemos además, la capacidad de dañar a otros por nuestro comportamiento y acciones, ya sean intencionales o no.

¿Por qué disculparse?

Hay muchas razones por las que debes disculparte de manera sincera, cuando has hecho daño a otra persona innecesariamente o haz cometido un error. Ofrecer una disculpa abre un diálogo entre el ofensor y la persona ofendida. Tu disposición a admitir tu error puede dar a la otra persona la oportunidad que necesita para comunicarse contigo y empezar a solucionar conflictos.

Cuando ofreces una disculpa también estás reconociendo que te involucraste en una conducta inaceptable o al menos incorrecta. Esto ayuda a reconstruir la confianza y a restablecer tu relación con la otra persona y les da a ambos la oportunidad de hablar sobre lo que es y lo que no es aceptable. Es más, cuando aceptas que la situación era culpa tuya se restaura la dignidad de la persona lastimada. Es allí cuando se inicia el proceso de curación y además es una forma de asegurarse que la otra persona no se culpe a sí misma por lo que pasó.

Al final, una disculpa sincera demostrará que estás haciéndote responsable de tus acciones. Esto también fortalecerá tu confianza en ti mismo, tu autoestima y tu reputación. Además, experimentarás un gran alivio una vez que te sientas exculpado y comprobarás que es una de las mejores maneras de restaurar tu integridad ante los ojos de los demás.

¿Cuáles son las consecuencias de no disculparse?

En primer lugar dañarás de manera permanente tu relación con tus colegas, clientes, amigos o familiares, al margen de que pones en riesgo tu reputación, limitas las oportunidades de tu carrera y disminuyes tu eficacia. Seguramente habrá muchas personas que no querrán trabajar contigo debido a ese incidente. No disculparte puede afectar negativamente a tu equipo, y recuerda que a nadie le gusta trabajar con un jefe que no puede aceptar sus errores y que no se excusa por ellos. La tensión y la angustia que acompañan a estos sucesos pueden enrarecer el ambiente de trabajo.

¿Por qué es difícil pedir disculpas?

A pesar de todas las consecuencias negativas: ¿por qué es para muchas personas tan difícil disculparse? En parte, porque pedir disculpas requiere de coraje. El solo hecho de admitir que te has equivocado ya te pone en una posición vulnerable, que puede dar paso a ser culpado o incluso atacado. Algunas personas sin embargo se esfuerzan por mostrar ese valor.

¿Cómo disculparse apropiadamente?

En un artículo de la Revista de Investigación Psicolingüística, los psicólogos Steven Scher y John Darley presentan cuatro pasos que puedes utilizar cuando tengas que disculparte por algo.

  1.  Expresar Remordimiento. Cada disculpa debe empezar de preferencia con dos frases claves: “Lo siento mucho” o “me disculpo por”. Es esencial usar palabras como estas porque con ellas estarás expresando remordimiento por tus acciones. Tus expresiones al disculparte siempre deben ser sinceras y auténticas. Es también importante que seas honesto contigo mismo y con la otra persona, ya que el objetivo es alcanzar una solución a un problema que tú has creado. Pero nunca uses las disculpas con una doble intención, ni mucho menos como un medio para alcanzar un fin. También es importante ser diligente, es decir, que debes pedir disculpas tan pronto como sepas que has ofendido a alguien.
  2.  Admitir tu responsabilidad. Es importante que admitas la responsabilidad de tus acciones o comportamientos, es necesario que reconozcas tu culpa. Debes identificarte con la persona a la que has agraviado y demostrar que entiendes cómo la haz hecho sentir. Y evita hacer suposiciones; en vez de ello trata de ponerte en sus zapatos e imagínate cómo se siente.
  3.  Hacer las paces. Cuando decides hacer las paces con una persona estás tomando medidas para corregir la situación. Por ejemplo podrías decir: “me doy cuenta de que estaba equivocado al dudar de tu capacidad para presidir la reunión de personal; me gustaría que te hicieras cargo del equipo durante la reunión que tendremos mañana, para que tengas la oportunidad de demostrar tus habilidades.” En este paso debes ser cuidadoso, nunca hagas promesas vanas porque te perjudicarán aún más. Sé ecuánime, no porque te sientas mal debes prometer más de lo que puedes realmente dar o el otro se merece.
  4.  Prometer que no sucederá de nuevo. El último paso es comprometerte a no a repetir la misma acción y/o a cambiar tu actitud. Este paso es muy importante ya que con esto ayudarás a la otra persona a tranquilizarse, si realmente demuestras contrición y cambias tu comportamiento. Así se empieza a reconstruir la confianza y a reparar una relación. Es importante solo prometer lo que eres capaz de cumplir, de lo contrario, en cuanto falles arruinarás tu propia reputación.

No dar excusas

En el proceso de pedir disculpas es posible que sientas deseos de explicar tus acciones. Eso puede ser útil siempre y cuando dichas explicaciones no se conviertan en excusas; en este caso es probable que nadie te perdone sinceramente por lo que has hecho. Nunca intentes disminuir tu responsabilidad ni la magnitud de tus errores.

No esperar el perdón inmediato

Ten en cuenta que la otra persona podría no estar lista para perdonar lo que pasó; lo mejor será permitirle que reflexione y darle tiempo para que “cierren las heridas”.

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