Ciclo de vida del producto

por Carlos Del Castillo
Ciclo de vida de producto

Controla la trayectoria de tu producto

Los productos se asemejan a los seres humanos: nacen, crecen y mueren. Exactamente de esto se trata el ciclo de vida del producto, del desarrollo natural. Si se pretende obtener la máxima cantidad de beneficios de un producto, es obligatorio conocer su comportamiento a través del tiempo.

Los expertos de la mercadotecnia han establecido cuatro fases fundamentales por las que atraviesa todo producto en algún momento: la introducción, el crecimiento, la madurez y el declive. Saber en qué fase se está posicionado es parte del deber como empresario, ya que la gestión de recursos puede o debe ser tratada diferentemente dependiendo de esto. No estar al tanto de la trayectoria de tu producto puede conducirte a nefastos resultados, por ello es conveniente entender cómo crece el producto en el mercado, para evitar sorpresas.

Reducción de los costos, incremento en las ventas, focalización de los recursos publicitarios, son algunos de los beneficios que trae consigo una estrategia bien implementada en una fase específica de la vida de un producto.

Las fases de un producto

Primera fase: La introducción

Esta fase describe la entrada de un producto en el mercado. Éste puede ser muy innovador y útil, pero quedará en el olvido si no logra atraer la atención de los clientes.

El primer ciclo de introducción es muy bien caracterizado por ser una etapa en donde los esfuerzos publicitarios son altos. Lo más importante es hacerse conocer para incrementar el número de ventas. Claramente, los ingresos en esta fase son mínimos e incluso, pueden existir pérdidas por la inversión inicialmente orientada al material publicitario. Mientras mayor sea el tiempo dentro de esta fase, mayores tenderán a ser los costos en publicidad.

Toda empresa desea salir de la fase de introducción tan rápidamente como sea posible, ya que se teme perder el impacto comercial y caer en el olvido. Algunas compañías tardan más que otras en conseguir que sus productos salgan de esta fase; no existe ninguna regla para triunfar en esta etapa.

Hacer que un producto tenga impacto puede ser difícil. No obstante, si se tiene un trabajo de fondo bien construido pueden incrementarse las posibilidades de éxito. Es decir, antes de tan siquiera pensar en introducir un producto al mercado, es necesario establecer de forma clara al mercado objetivo. En otras palabras, un producto debe moldearse al perfil de un grupo específico de individuos, es fundamental estar constantemente enfocado en las preferencias e intereses de un segmento del mercado a la hora de comercializar.

Segunda fase: El crecimiento

Las ventas son mayores y los ingresos significativos, estas son dos características de la fase de crecimiento. Por otro lado, los costos involucrados en material publicitario disminuyen, ya que el producto empieza a promocionarse entre los compradores.

Algunos empresarios deciden no bajar sus costos en publicidad y material promocional, porque prefieren orientar estos esfuerzos a nuevos segmentos del mercado y captar a un grupo mayor de personas. Por ejemplo, un gimnasio que trabaja de 8:00 am a 5:00 pm puede incrementar el flujo de clientes si decide abrir un horario nocturno, de esta manera se enfocaría en aquellos individuos con poco tiempo libre debido a sus ocupaciones laborales. También, si se es suficientemente ambicioso, el gimnasio puede publicitar horarios fijos sólo para mujeres, todo orienta a entender las necesidades de los clientes.

En la fase de crecimiento deben tomarse las medidas necesarias para garantizar un desarrollo oportuno. La innovación suele ser un requisito para ampliar las fronteras de la empresa con su producto. Para crecer es fundamental mantener un constante interés en los clientes, por ello quedarse estancado con la misma idea puede resultar tremendamente perjudicial. Probablemente no existe ninguna gran empresa que haya llegado hasta donde se encuentra, comercializando siempre el mismo tipo de producto o de la misma manera, deben existir variaciones para atraer a un público objetivo mayor, algo tan simple como establecer productos con distintos colores puede influenciar en los compradores.

Tercera fase: La madurez

Para estos momentos la empresa ha alcanzado el tope de su crecimiento. La compañía puede decidir invertir en publicidad si tiene feroces competidores que promocionan productos similares. No obstante, en la etapa de madurez ya se ha establecido una conciencia de la marca, por lo que gran parte del público objetivo ya sabe de la existencia del producto y sus cualidades.

McDonald’s, Burger King, Wendy’s, son ejemplos de empresas que han alcanzado la fase de madurez. Probablemente con tan sólo leer sus nombres sepas la gran variedad de productos que ofertan. Aquí la publicidad está más orientada hacia el marco competitivo, no hay necesidad de hacerse conocer. Los anuncios publicitarios estarán cargados de precios y cualidades atractivas. Cabe acotar que no es necesario ser una empresa famosa para entrar en la etapa de madurez, se trata de haber logrado el punto más alto que se quería en un mercado y público específico, para llegar a esto se necesita tiempo y constancia. Aunque el tiempo es relativo, algunas marcas han logrado esto tras décadas de insistencia en el mercado.

Cuarta fase: El declive

Toda empresa llega indudablemente en un momento de decaimiento. Para la fase de declive, los esfuerzos publicitarios pueden detenerse por completo, ya que no logran impacto y el beneficio es mínimo o nulo. Además, las ventas son mayormente provocadas por la reputación que el producto ha ido trayendo en sus fases anteriores; una empresa que haya mantenido una baja calidad en el desarrollo de sus productos, notará los efectos de forma negativa cuando aterrice en esta etapa.

Como empresario, es importante decidir entre mantener el producto en el mercado o cancelar su distribución. Siempre existirá un lado emocional que nos motive a continuar, así como también habrá clientes que mantendrán respeto y aprecio por la marca y continuarán comprándola. Como regla general, si el producto genera pérdidas por un período de tiempo prologando, deberá descontinuarse, aunque claro, las excepciones siempre son válidas.

Ultimas reflexiones

Toda empresa desea que el ciclo de vida de su producto llegue a la fase de madurez y permanecer el mayor tiempo posible dentro de ella, ya que es el momento donde se perciben mayores beneficios. Es importante identificar cuándo el producto aterriza en esta fase, para dirigir la planificación de recursos adecuadamente. La teoría del ciclo de vida de un producto es muy útil para controlar la trayectoria de un bien en el mercado que se muestra en el presente artículo. Por último es interesante comentar que no existen reglas para definir el fin de un producto en el mercado, por esta razón es importante realizar una investigación exhaustiva antes de considerar una decisión.

Si te ha parecido interesante, puedes compartirlo en redes sociales: